El ingreso de los supermercados en el mercado de los snacks amplió la oferta en un sector liderado por empresas extranjeras. Sin embargo la Argentina tiene todavía mucho trecho por recorrer frente a otros países en donde su consumo es muy alto. Esto produce a la fecha una caída en las ventas que no escapa a la realidad de la economía.

Papas fritas, maníes, palitos, son todos parte de una picadita que se ve en un bar o una casa para acompañar quizás la previa de un partido de fútbol o del asado con amigos. Pero no va más allá que eso. Los argentinos no andan por la calle con la bolsita de algunos de estos productos, algo que si sucede por ejemplo en México.

"El argentino es más fan de las galletitas. Papasfritas o maníes son artículos de un consumo esporádico frente a México donde su ingesta es constante", señaló a BAE Negocios el gerente comercial de la consultora Nielsen, Facundo Aragón.

A la hora de ver uno por uno, las papas fritas ganan por goleada. Con 0,43 gramos percápita es la que más tiene demanda, según informó la consultora. Luego le sigue el maní con 0,085 gramos y vienen en ascenso los nachos con 0,068 gramos.

"Este producto creció bastante de la mano de los fabricantes locales apoyado en algunos casos por el ingreso de otras costumbres o tendencias como el guamole" sostuvo Aragon aunque aclaró que "sigue siendo un mercado chico, pero es real que en los últimos 5 años tuvo un desarrollo muy fuerte".

A la hora de ver quienes los piden, Aragón subrayó que con excepción de las papitas, "palitos, chizitos y maní, pesan lo mismo, pero el consumidor es otro. El segundo se enfoca en los chicos y el primero está en los grandes".

En 2018 el total de snacks que se consumió fue de 0.89 gramos, la mejora respecto del periodo anterior fue del 4,5% y del 8,9%, sobre lo visto en 2016.

Si bien como se dijo el año pasado terminó en alza, Aragon explicó que la mejora de los primeros seis meses terminó cubriendo la caída que arrancó en octubre pasado y que continua a la fecha.

"En los últimos meses del año el consumo está teniendo una caída de dos dígitos cercano al 10%", afirmó el experto a partir de "un contexto general que no escapa a la situación actual donde la variable es la relación de poder de compra".

Para Aragón "se trata de una categoría primaria para las personas, es decir se compra menos o se compra cada tanto. No es un alimento básico".

La búsqueda constante de sabores es otro de los temas que intentan las grandes empresas para alentar el consumo de los snacks. Se puede ver papitas con gusto a jamón serrano, cebolla o asado, entre otros. Pero "no generan mejores ventas dado que pesan muy poco y por ende se van sacando del mercado", afirmó el gerente de Nielsen.

Se entiende entonces que duran poco aunque se vende mucho cuando sale, al bajar las ventas se retira y se prueban con otro. Esto es algo que se ve en todos los países.

Pero la baja del consumo se debe al aumento en el precio. Y es que el mercado tuvo un crecimiento de la oferta de la mano de los supermercados que empezaron a jugar fuerte al sacar sus propios productos.

Carrefour, Makro, Día, son solo algunos de los que decidieron jugar en las grandes ligas frente a la multinacional Pepsico o la local Cinco Hispanos.

"Se trata de actores que llegaron con precios mas accesibles, con oferta y productos muy buenos con lo cual la gente vuelve a entrar al unir calidad y precio, y esto se da por marcas locales y por marcas de supermercados propias en estas categoría", expresó Aragón.

Muchos de éstos vienen incursionando en snacks conocidas como "premium" que vienen en bolsitas especiales (de colores) con el objetivo de llamar la atención del consumidor. Otra es la pelea entre la bolsita y el tubo. Esta última a partir del packaging gana terreno aunque su valor está lejos de ser aceptado por el público, pero algunos supermercados lo venden a precios "módicos" y empiezan a liderar en este rubro.

En definitiva los snacks están en las mesa de los argentinos, pero no cómo las empresas quisieran. Por ahora se ve un consumo constante en los últimos tres años. La mala noticia es que quizás este 2019 termine a la baja de la mano de un contexto que golpea a todas las industrias.

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