Sólo un 20% de los empresarios se desconecta completamente de su trabajo durante las vacaciones.

Por el contrario, un 26% de ellos confesó que chequea mails esporádicamente y otro 36% contesta sólo llamados de emergencia, mientras que un 18% está permanentemente conectado por teléfono o mail, con lo que ocurre en la compañía, indica el International Business Report (IBR) de Grant Thornton.

La poca desconexión laboral se ve reflejada en la lectura de mails durante el período de descanso, donde tres de cada diez personas los chequea una vez al día, empatando la cifra con los que lo hacen más de una vez en la jornada. Sólo un 26% no los mira en absoluto.

Además, el 46% de los empresarios argentinos consultados sostiene que durante el verano la actividad de sus negocios disminuye. Por otro lado, 36% dijo que la actividad se mantiene igual, mientras que sólo un 18% aseguró que la actividad aumenta durante este período.

Matiana Behrends, Directora de Gestión de Personas de Grant Thornton Argentina, aseguró que "estas estadísticas reflejan el cambio de las modalidades de trabajo que se vienen sucediendo en los últimos años, donde los tiempos de ocio y trabajo dejan de tener límites tan claros".

"Por un lado, porque se hace muy difícil cerrarse al constante flujo de información -de hecho cada vez nos resulta más difícil encontrar lugares sin señal de celular-, mientras que, por otro lado, las exigencias del entorno de los negocios parecieran no dar tregua ni recesos por vacaciones", completó.

De todas maneras, la especialista hace hincapié en que hay que tener presente que el descanso hoy en día es más una necesidad que un lujo: por cuestiones físicas, síquicas y hasta de mejor de desempeño, es importante entender al período de descanso como un corte necesario para recargar las energías.

Para hacer un uso más consiente de la conectividad en períodos de ocio, Behrends recomienda definir un tiempo de descanso, reflexión y desconexión concreto y genuino.

A veces es preferible tomarse menos días de vacaciones pero alcanzar una desconexión laboral real, que optar por períodos de descanso más extensos en donde poder delimitar conexión y desconexión es más difícil y por ende no se hace nada a fondo: no se descansa del todo, pero tampoco se está disponible en el trabajo al 100%, lo cual genera estrés y conflictos laborales y familiares.