La histórica pizzería Podestá de Once es un símbolo de la gastronomía porteña desde 1887. Hace pocos años, abrió una sucursal en la avenida Corrientes 702, hoy ambos locales están cerrados. Sus 34 trabajadores no cobraron ni los salarios de marzo, ni de abril. Cansados de no tener respuesta, decidieron arriesgarse en plena pandemia y reclamar todos los días paraditos en la puerta del local de Jujuy y Rivadavia.

Las vidrieras de la Podestá están empapeladas por carteles que le piden a sus responsables Diego Díaz y Daniel Prieto que paguen los sueldos adeudados. Ambos locales cerraron cuando arrancó la cuarentena, luego Once reabrió por tres semanas con delivery y volvió a cerrar sus puertas.

Ana María Carabajal es delegada de la sucursal de microcentro y contó a BAE Negocios: “Somos 17 trabajadores en cada uno de los locales, 34 familias afectadas en total. En la sucursal de Corrientes no nos pagaron marzo, ni abril, algunos cobraron la ATP del Gobierno pero sólo entre $3000 a $5000 porque nos tienen declarados mitad en blanco y mitad en negro. En Once, cobraron sólo $4000 de marzo y  no todos recibieron el pago del Gobierno, que además fue menor porque los sueldos no están en blanco”.

Para dimensionar la gravedad, la delegada cuenta que ella trabaja de bachera seis días a la semana, con un solo franco en la pizzería Podestá de avenida Corrientes. “Mi sueldo es de $11.000, pero tengo sólo la mitad en blanco y con lo que cobré del Gobierno no me alcanza ni para pagar las cuentas, admite. El sindicato de Pasteleros nos ayuda con bolsones de comida, pero no podemos seguir sin cobrar”.

Desde el viernes decidieron pararse en la puerta a la espera de una respuesta. BAE Negocios se contactó con Diego Díaz, el dueño de ambas pizzerías Podestá, pero no respondió las consultas. Todos los insumos de su local de Once fueron llevados a su otra pizzería El Griego de Lope de Vega y Beiró, la única que está abierta.    

Nadie les dijo que el cierre es definitivo, pero desde la empresa dejan trascender que es muy difícil que el local de Corrientes vuelva a abrir. No facturaba bien y en este contexto no tienen muchas esperanzas de que mejore. El local de Once es el buque insignia de la marca Podestá, la facturación era buena, pero al no vender antes delivery les costó arrancar y no pudieron seguir. La fuerte caída en las ventas hizo que prefirieran cerrar las puertas.

Si bien el Sindicato de Pasteleros hizo un acuerdo con los empresarios del sector para que en abril pueden pagar sólo el 70% de los sueldos en brutos a los que no trabajan, es condición que paguen marzo, algo que el empresario Diego Díaz no hizo.Los trabajadores no entienden cómo no les atienden el teléfono, el dueño los bloqueó desde que comenzaron a reclamar sus sueldos.

Desde el Sindicato de Pastelero informan que: “Si bien la empresa solicitó el ATP, tiene a los trabajadores con media jornada, por eso cobraron menos de $6000 los que pudieron cobrar, que no son son todos. En el local de Corrientes ni intentaron hacer delivery. El dueño Diego Díaz tiene deudas con la AFIP, con la obra social, cada dos o tres años cambia de razón social y deja un tendal de muertos. Es accionista en casi 20 locales gastronómicos”. Hasta que no reciban una respuesta, prometen seguir parados en la puerta de la pizzería Podestá de Once.

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