El empresario Matias Pérez Manghi pide que la Argentina regule el uso de criptoactivos como monedas de curso legal, pero aclara que deben estar apalancadas en activos físicos. "Las criptomonedas son como Internet: llegaron para quedarse y meterse dentro de la vida diaria de las personas", asegura el ejecutivo.

El Salvador, de la mano de su Presidente Nayib Bukele, fue el primer país del mundo en autorizar que las criptomonedas sean de curso legal. Esto abrió un debate mundial que, por supuesto, llegó también a nuestro país. En este sentido, el empresario y economista argentino, Pérez Manghi, CEO de la empresa de seguridad SISEG, propone que la Argentina regule el uso de las monedas digitales pero, a diferencia del país centroamericano, pide que estén apalancadas a un activo físico como pueden ser el petróleo o el gas.

"En un contexto económico muy complejo, estoy convencido que una excelente manera de atraer inversiones y de lograr que nuestra economía vuelva a crecer es habilitando el uso de criptoactivos como monedas de curso legal", asegura Pérez Manghi.

"Existen dos tipos de criptomonedas: la especulativa que es una mera inversión similar a la que se puede hacer, por ejemplo, en la Bolsa de Valores y las que se conocen como Token no fungibles que se apalancan en activos físicos montadas y certificadas en la blockchain, que es una gran base de datos de libros contables con un registro inviolable. Esta última es la criptomoneda que la Argentina debería tener de curso legal", explica el economista.

El empresario apunta también a lograr un fuerte proceso de inclusión financiera. "La economía argentina tiene una enorme parte que funciona de manera informal. Avanzar en un proceso de concientización financiera es fundamental para nuestro futuro, pero además es una forma de hacer crecer la economía del país, proporcionar nuevamente acceso al crédito, al ahorro, a inversiones y a transacciones seguras".

Transparencia

 

La utilización de monedas digitales también podría facilitar la obtención de transferencias sociales para los sectores más vulnerables y de transparentar buena parte de la economía informal que existe en la Argentina. "Estos canales podrían ser muy positivos para el crecimiento económico de mercados emergentes como el nuestro", sostiene Pérez Manghi.

"El ejemplo de El Salvador fue un primer paso aunque de manera equivocada. No se puede asociar el Bitcoin a la economía de un país porque no sabes el valor que vas a tener mañana. En cambio, si está apalancado a activos físicos como el petróleo o el gas, uno puede brindar confianza y atraer de forma masiva a inversores que se muestren interesados. El potencial es enorme, ojalá las autoridades presten atención a este tema que es trascendental para el futuro del país y acompañen con un Plan de Desarrollo que busque potenciar y sacar adelante a la Argentina", concluyó Perez Manghi.