Cada vez más empresas toman conciencia que su tarea no se limita solo a ganar rentabilidad, que es necesario un compromiso con la comunidad que las rodea. Martín Alonso es el creador de Stay True Organic, una marca que por primera vez produce algodón orgánico en la Argentina, cultivado por la comunidad originaria qom en el Chaco.

Su empresa no sólo crea productos textiles para afamadas marcas como Falabella o Timberland, sino que tiene una veta social y un compromiso fuerte con su comunidad. Otro emprendimiento de Martín Alonso es generar productos textiles realizados con un 35% de fibras recicladas a partir de botellas de plástico.

Pero su aporte no se queda ahí, el 10% del valor de cada prenda lo dona en comida saludable para 25 comedores escolares del Gran Buenos Aires y la CABA. Un promedio de 3600 chicos reciben semanalmente alimentos orgánicos, lácteos y verduras.

Trabajar por un mundo mejor, no hace que descuide la rentabilidad de la empresa, al contrario. El algodón orgánico resulta al final del proceso más económico y menos perjudicial que el tradicional. Stay True Organic facturó en 2017: 4,5 millones de pesos, ayudando a los que necesitan y generando puestos de trabajo.

Martín Alonso lo define en pocas palabras: “Pequeños pasos, pequeños actos, nos hace muy feliz ayudar a los niños. Creemos que otro camino es posible en la industria textil, la segunda industria que más contamina el planeta, detrás de la petroquímica”.

Justamente para evitar una mayor contaminación es que Alonso buscó otro camino. Primero traía productos orgánicos de Perú y de Brasil, pero en 2016 comenzó a trabajaar con la comunidad qom de Chaco y en 2017, obtuvo los primeros 1.000 kilos de algodón orgánico certificado que se hicieron en el país. Hizo todo el proceso, desde el cultivo de algodón en 18 hectáreas que pertenecen a 8 familias de la comunidad qom de Campo Medina, en Pampa del Indio, Chaco.

En 2016, facturó $3M y en 2017, obtuvo $4,5 M. Cuando ayudar es negocio

Alonso cuenta: “La comunidad desarrolla una granja sustentable, se hace rotación de cultivo, se le da maíz y otros productos y animales para que puedan autosostenerse. Le pagamos un 20% adicional sobe el valor del precio que da la Cámara Algodonera”.

Comprometido con los que menos tienen, les ofrece capacitación para preparados biodinámicos, los asisten en lo relativo a los cultivos, la recolección de algodón la hacen en conjunto y hasta le aportan un adelanto financiero para poder llegar hasta la cosecha.

Un emprendimiento que va desde el cultivo, hasta la producción y luego la venta on line. Como nació esta idea, fácil, para tratar de evitar mayor contaminación. Alonso sostiene: “Desde el cultivo hasta la prenda final contamina mucho el ambiente, utilizan mucha agua, mientras nosotros usamos agua de lluvia. La industria en general utiliza muchos pesticidas y plaguicidas. El efecto no es inmediato, pero hay chicos y bebes que usan prendas que tienen productos cancerígenos”, dispara el creador de Stay True Organic.

Lo interesante es que esta clase de cultivo, además, es más económico. “Al no usar plaguicidas ni fumigar te abarata el costo. Tenemos que ver si el rinde es como el del algodón tradicional”, dice Martín Alonso.

Inquieto y siempre atento a las nuevas tendencias, En 2004, conoció la cápsula orgánica de reciclado de botella de plástico, idea que utilizaba la marca Hurley de Nike, de la que Alonso era su representante. Sin perder tiempo, se interesó en el tema y hoy junto con Fibras Argentinas, produce la fibra de poliester reciclada que se convierte, luego en remeras.

Como muestra de que hacer bien a la tierra es negocio, en 2016 la empresa obtuvo una facturación de $3millones y en el 2017, alcanzó los $4,5 millones. Con una concepción que apuesta al cuidado del medio ambiente, logró aumentar en un 50% su facturación.

Una apuesta que no sólo beneficia a la comunidad qom, a los 25 comedores escolares a los que ayuda, sino que además, demuestra que Stay True Organic puede ser un caso de estudio e inspirador de muchos más emprendedores y empresarios.

Desde 2004, perseguía el sueño de lograr un algodón biodinámico argentino y no descansó hasta lograrlo. Cuando se halaga su trabajo responde, “hay muchos como yo. Hay una empresa mendocina que hace calzados con neumáticos reciclados por presos en una cárcel mendocina”. Con sólo tomar conciencia, alcanza.