Desde que llegó a la Argentina a principios de marzo, el Covid-19 no sólo se cobró vidas humanas sino también la de muchas Pymes. En pleno aislamiento de casi tres meses y con facturación cero, fábricas y comercios de diferentes rubros han tenido que cerrar sus puertas.

No obstante, un buen grupo de empresas supieron dar el golpe de timón para sobrevivir y se reconvirtieron pensando en la demanda actual.

Uno de esos casos es el de Hidrotor SRL. Se trata de una empresa que, antes de la pandemia, fabricaba jacuzzis y saunas en su planta de Don Torcuato. Allí trabajan treinta personas. Hoy la compañía se trasformó en una de las principales fabricantes de cabinas sanitizantes. Sus módulos pulverizan amonio cuaternario y cumplen una función esencial en muchos hospitales, sanatorios y organismos públicos. El capital para financiar el proyecto lo obtuvo con el respaldo de Garantizar SGR. De esa forma, pudo acceder a una línea crediticia por $4 millones para destinar a capital de trabajo.

Algo similar ocurrió con Kovi SRL, quien logró sustituir su producción de toallas, frazadas y sabanas, por barbijos fabricados con nanotecnología. Se trata de mascarillas de triple capa con características antibacterial, antiviral y antihongos, desarrollados en conjunto con el Conicet, la UBA y la UNSaM. Es un producto único en Latinoamérica, con una vida útil de quince días. Su planta ubicada en Bella Vista, tiene una nómina de 50 empleados y pueden producir un millón de barbijos por mes. En este caso, Garantizar acompañó con su aval con el objetivo de financiar el desarrollo del producto e invertir en maquinarias para su fabricación. El crédito otorgado por la entidad bancaria fue de $18 millones. Actualmente, Kovi se encuentra tramitando un préstamo de la línea Fondep con TNA del 12 por ciento.

Otro caso emblemático es el de Biocientífica, una Pyme familiar con más de 35 años de trayectoria y 35 empleados, que se especializa en la producción y comercialización de reactivos de diagnóstico de enfermedades poco frecuentes o de difícil detección. Durante la pandemia, desarrolló un reactivo especial para la detección del Covid-19 que, gracias a su tecnología basada en la biología molecular, permite acelerar y efectivizar los procesos de diagnóstico y detección del virus.

Otro ejemplo es Mapsa, una firma cordobesa que producía desde hace 38 años mazos de cables para la industria automotriz y ahora se volcó a la elaboración de cables de conexión para proveer a una empresa de respiradores instalada en la provincia. Lo mismo ocurre con Libson, una empresa con sede en La Tablada que pasó de fabricar material para punto de venta a producir cabinas sanitizantes, máscaras, protectores para taxis y dispensers de alcohol en gel para los comercios. No sólo venden en el mercado doméstico sino que además exporta a Brasil, Chile y Estados Unidos.