El proceso de venta del gigante de juego Cirsa se ha encontrado con la reticencia de los potenciales compradores a adquirir el negocio de la empresa española en Argentina.

Una vez sacada esta actividad de la potencial operación, el fondo de inversión Blackstone es la firma con la mejor oferta hasta el momento. Por su parte, Advent ha desistido de pujar por la empresa de la familia Lao, cuyo valor oscila entre los u$s1.800 millones y u$s2.400 millones. Los grupos Apollo y Cerberus también han acercado sus ofertas.

Entre los motivos que esgrimen los interesados para no querer la subsidiaria local figuran la reciente detención del empresario Cristóbal López, ex socio de Cirsa en Argentina, a quien se le acusa de evadir u$s550 millones al fisco.

Cuando comenzó con sus problemas con la Justicia, López -accionista principal de Casino Club- decidió venderle sus acciones en Inverclub -la sociedad que también maneja juegos de azar en Rosario, Neuquén Mendoza y Miami- a Ricardo Benedicto, su socio más cercano en este negocio, junto a otros empresarios cuyos apellidos son Castellanos y Cruz.

Otras de las razones es el curioso limbo en el que se encuentran los dos casinos de Cirsa en Buenos Aires: para sortear las prohibiciones a la actividad de juego en la región, usa dos barcos sobre el Río de la Plata, a los que se atribuyen unas horas de navegación inferiores a las reglamentarias y un riesgo de perder sus concesiones, que vencen en 2019, indica el diario español Expansión.

Además, por medio de un decreto, el Gobierno modificó el canon que paga Cirsa por el casino de Puerto Madero. La empresa española opera desde 1999 las salas flotantes de esa zona porteña. Cirsa venía abonando un canon que en 2016 fue de $560 millones, pero a partir de este año llegaría casi a los $1.000 millones. Esto se debe a que el decreto 95/2017 de Lotería Nacional y firmado por el presidente Mauricio Macri, subió de 20% a 30% los fondos que recibe el Estado de parte del concesionario por la explotación de las salas de juego.

Operación compleja

A mediados de febrero concluyó el proceso para la presentación de ofertas no vinculantes. Ahora, se inicia otra fase de ocho semanas de duración para la venta del grupo al mejor postor. Concluirá a finales de marzo, si realmente termina, ya que en el sector tanto del juego como financiero ya se ha catalogado la transacción de compleja.

Una de las cuestiones que han surgido en las presentaciones a los analistas es la posible fusión entre Cirsa y Codere, otro jugador importante del sector. La operación procuraría unas sinergias de entre u$s60 millones y u$s110 millones solo por la vía del ahorro de costos, al tiempo que daría origen a un grupo con más de 95.000 máquinas recreativas.

Cirsa genera un ebitda (ganancias antes de impuestos) de u$s400 millones y una facturación de u$s1.600 millones, mientras que el beneficio bruto de explotación y los ingresos de Codere ascienden a u$s275 millones y unos u$s1.500 millones, respectivamente.

Sin embargo, existen dudas acerca del encaje de esta hipotética operación, que podría encontrarse con serias restricciones de las autoridades de Competencia en España y en países latinoamericanos como Panamá.