En un sector distinguido de Alta Gracia, Córdoba, se ubica una vivienda aristocrática, elegante y espectral construida entre los albores del siglo XX, que además es la única propiedad de los altos de Villa Pellegrini. 

En los últimos años se habló de un proyecto ambicioso que consisitía en construir un centro documental en los ambientes de la propiedad, donde correteó quien años más tardes sería el reconocido Ernesto "Che" Guevara. Relatarían que la Municipalidad quería adquirir el inmueble con el aporte de fondos de la Nación y el complemento del museo que se encuentra funcionando en frente desde 2001.  

A tres años del anuncio, tapiada y en mal estado de conservación, la casa presenta hoy en su frente dos leyendas irreconciliables: una –oficial- hace referencia al paso de Ernesto por ese lugar; otra –imprevista e inapelable- la dispuso una inmobiliaria local y sencillamente dice “Vende”.

Por otra parte, el secretario de Industria y Desarrollo Cultural de la Municipalidad, Jorge De Nápoli, señaló en La Nueva Mañana que aunque la casona se encuentr en venta, “desde el municipio no bajamos los brazos”. “El proyecto es fabuloso pero no tuvo respuesta por un incumplimiento de la Nación”, enfatizó, al tiempo que se esperanzó en que las gestiones políticas destraben el financiamiento necesario.

Además, De Nápoli remarcó que el año pasado, en la semana del Che, "hubo aquí técnicos trabajando en el tema, y nosotros defendemos este proyecto porque significaba un atractivo turístico y un complemento con el museo. Claramente la situación económica no ayuda, pero creemos que con gestión podemos lograrlo; el intendente mismo en persona está gestionando ante organismos nacionales”. 

La  Municipalidad tenía previsto crear un museo virtual, un café temático, una biblioteca, un escenario y un mirador tiene unos 250 metros cuadrados cubiertos. El precio ronda los 180 mil dólares, que vendrían a representar casi 8 millones de pesos, aunque en el estado que se encuentra hace que la cifra se duplique o triplique para poder restaurarla. 

La vivienda está amparada patrimonialmente y es propiedad de una de las familias más ricas de Alta Gracia, la misma que a principios de los 2000 adquirió y demolió otra de las viviendas en las que había vivido el Che; un recordado fallo judicial la obligó a reconstruirla según el diseño original.