Hace dos meses, el gigante Kimberly Clark cerró la planta de Bernal, una de las tres fábricas que tenía en el país. De un total de 209 empleados, unos 45 trabajadores decidieron ocupar la planta y reclamar la reapertura. Hoy a las 3 de la mañana fueron desalojados violentamente y detuvieron a 10 trabajadores, que ya liberados, pero les iniciaron una causa por usurpación.

En la planta de Bernal se producían papel higiénico, pañuelos descartables y rollos de cocina con las marcas Scott, Kleenex‎ y pañuelos Magic. El total de los detenidos fue 19, porque afuera de la planta había militantes del Polo Obrero haciendo un acampe solidario con los ex trabajadores. Por lo tanto detuvieron 10 trabajadores y 9 miembros de la agrupación política, ya están todos liberados.

 

Lo llamativo es que si bien circulan videos donde se puede ver la violencia policial para desalojar una planta fabril, Kimberly Clark señaló en un comunicado: “El operativo se llevó a cabo en forma pacífica. Kimberley aprecia la cooperación de las autoridades para la resolución del conflicto y refuerza su compromiso a seguir invirtiendo en la Argentina”.

La histórica papelera tiene presencia en el país desde 1992, si bien el cierre se dio como parte de una reestructuración global, el impacto local en un contexto de crisis fue alto. La compañía pidió dos días después del cierre de la planta el procedimiento preventivo de crisis, tras seis audiencias en Trabajo no tuvo éxito.

En diálogo con BAE Negocios la compañía aseguró: “Desde el 28 de septiembre se realiza una toma ilegal de la planta por parte de un grupo minoritario de trabajadores. Ofrecimos un retiro voluntario que contempló un 50% adicional sobre la indemnización por antigüedad, que tuvo una adhesión de más del 75%. Los ex empleados que no aceptaron la compañía cumplió con el pago del 100% de indemnización”.

 

Ezequiel Pereyra, uno de los trabajadores de la planta, indicó que "la empresa no está en crisis, a diferencia del 2001 que fabricábamos papel económico para ser competitivos, ahora lanzaban el Scott esencia doble hoja y fibra virgen a $300, que obviamente nadie compraba". "Desde el 2016, producían al 50%. En Bernal podíamos hacer 500.000 bultos y haciamos entre 250.000, por una política comercial equivocada para justificar rojos en los balances”, explicó en conversación con este medio.

Desde la empresa denuncian que el 22 de noviembre, “los trabajadores que usurpaban la planta encendieron las máquinas, esta acción puso en riesgo a la comunidad de Bernal dado que la planta se encuentra fuera de operación y control de la compañía desde hace más de 60 días y requiere para su reactivación de un acondicionamiento especial que la compañía no puede garantizar en un contexto de usurpación”.

Desde los trabajadores, Pereyra respondió: “El viernes encendimos las máquinas 5 horas, hicimos un proyecto productivo, queríamos demostrar que la planta puede ser rentable. En pocas horas, donamos mercaderías a comedores, escuelas, jardines, hospitales, en total a 25 destacamentos públicos y nos quedó la mitad de la mercadería para repartir. Queremos que el próximo gobernador nos ayude”.

Sobre las denuncias de la firma, que aseguran que se puso en peligro la comunidad, el operario explicó: “La planta sufrió cuatro incendios en los últimos cinco años y nosotros los trabajadores que integramos la brigada de bomberos de la planta resolvimos los incendios, yo soy uno de los miembros. No había ningún peligro para la comunidad”.

Kimberly Clark, tras el cierre de su planta de Bernal, se queda por el momento con una planta en San Luis donde trabajan 523 operarios, 432 en las oficinas y 230 en Pilar.