Tras despedirlos

Dictan la conciliación obligatoria y Granja Tres Arroyos deberá restituir a 1.200 trabajadores

El Ministerio de Trabajo bonaerense congeló los recortes de personal por 15 días hábiles e intimó a las empresas a reincorporar a las familias afectadas en Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar.

El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires intervino de urgencia y dictó la conciliación obligatoria por un período de 15 días hábiles en el conflicto laboral que afecta a las firmas avícolas Granja Tres Arroyos y Wade. 

La resolución dispuesta por la cartera que encabeza Walter Correa ordena retrotraer las medidas de fuerza, congelar los recortes de personal y exigir a las empresas la inmediata reincorporación de 1.200 trabajadores despedidos en sus plantas provinciales. 

Asimismo, la autoridad laboral fijó una nueva audiencia presencial para el próximo jueves con el objetivo de encauzar una salida negociada que preserve la continuidad operativa.

El conflicto alcanzó un punto de máxima tensión social tras una ola de telegramas que golpeó a tres establecimientos estratégicos: la planta de Capitán Sarmiento registró 700 despidos, la unidad de El Jagüel (Esteban Echeverría) sumó 450 cesantías, y la instalación de Pilar completó el cuadro con 50 bajas. 

Frente a la magnitud del impacto en los municipios, la audiencia contó con la participación directa del subsecretario de Comercialización del Ministerio de Producción bonaerense, Ariel Aguilar; la intendenta de Capitán Sarmiento, Fernanda Astorino Hurtado; y el representante de la comuna de Esteban Echeverría, Alejandro Bonomo. 

Durante este primer encuentro, las partes acordaron la entrega de 1.000 cajones de pollo como asistencia para las familias afectadas y la concreción de un pago dinerario a cuenta a realizarse la semana próxima.

Cayó la faena, se profundizaron los cierres y la firma justificó las cesantías

La presentación del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA) expuso la gravedad de un escenario que venía gestándose semanas atrás a través de suspensiones, esquemas de vacaciones forzadas y parálisis productivas en distintas plantas. 

La situación resultó especialmente crítica en la fábrica de El Jagüel -instalación con un historial atravesado por la quiebra de Cresta Roja-, donde las desvinculaciones alcanzaron a cerca del 90% del personal, dejando las instalaciones al borde del cierre definitivo. 

En Capitán Sarmiento, en tanto, las cesantías redujeron a la mitad el plantel operativo, mientras que en la planta de Pilar la dotación cayó de 300 a 250 empleados.

Por su parte, la dirección de Granja Tres Arroyos fundamentó los despidos masivos bajo el argumento de una contracción drástica en la producción y en los niveles de faena, aduciendo motivos no imputables a la administración de la empresa. 

En las notificaciones enviadas a los trabajadores, la compañía argumentó haber enfrentado "circunstancias extraordinarias", contingencias operativas y un progresivo desequilibrio económico que tornó insuficientes los ajustes previos. 

Con este paso, la mayor compañía del sector avícola nacional profundiza una reestructuración de alcance regional, de similar tenor a la aplicada a mediados de agosto en su planta de Concepción del Uruguay, mientras la provincia de Buenos Aires intenta forzar una instancia de contención productiva y laboral. 

Esta nota habla de: