Un industrial se confesó

Gastó sus ahorros y vendió propiedades para no cerrar su fábrica: "No duermo una noche entera"

Gustavo Moreno reabrió en 2023, una planta que cerró Alpargatas. Las ventas de Calzatex cayeron 70%, suspende a sus empleados para no despedirlos y asegura que la cadena de pagos está cortada. Afirma que está amargado desde que el día que ganó Javier Milei

Cuando en 2018 Alpargatas cerró sus plantas, despidió a 132 trabajadores en la fábrica de Santa Rosa, La Pampa. A principios de 2023 ocurrió el milagro: el empresario Gustavo Moreno decidió reabrirla como Calzatex y tomó a parte de los empleados que habían sido despedidos. A los pocos meses cambiaron las políticas económicas e industriales y Calzatex resiste. Su presidente contó a BAE Negocios que está desesperado, endeudado, le cuesta dormir y hace de todo para sostener la fábrica y al personal.

La planta tiene mucha historia. Fue fundada como Calzar en 1984. Alpargatas la operó luego más de tres décadas. Ahí se fabricaban las zapatillas Topper. Llegó a tener 1.300 trabajadores a principio de los '90; hasta las líneas de colectivo llegaban a la puerta de la fábrica. En 2015 tenía 400 operarios y cuando cerró en 2018, apenas superaba los 130. Cuando reabrió como Calzatex en 2023, arrancó con 41 y enseguida llegó a 70 personas. Este año, apenas cuenta con 30 empleados. Los vaivenes del país marcaron siempre a la planta.

Calzatex fabrica calzado deportivo para sus marcas Minis Kids para chicos, One Foot (calzado deportivo para hombres y mujeres), Calden (para sus alpargatas) y hasta produce botas de lluvia.

El empresario Gustavo Moreno heredó el oficio, en los '90 cerró la fábrica de su familia. En 2001, trabajaba en otra empresa con un cargo jerárquico y escuchó a los dueños decir que no iban a pagar sueldos, aguinaldos, ni vacaciones por la crisis y renunció. "Vi una actitud y una forma de gerenciar y llevar adelante a una empresa que no coincidía con lo que yo creía, tenía 25 años menos y otra mirada del mundo. Fue en ese momento cuando decidí comenzar a fabricar", explicó a BAE Negocios.

En 2023 se mudó a una planta de 11.000 metros cuadrados en La Pampa. "Tenía la posibilidad de volver a dar trabajo a gente que había quedado fuera del mercado y no dudé. En mayo del 2024, comenzó la caída del consumo. Habíamos incorporado más máquinas, matricería, una nueva inyectora porque la planta trabajaba las 24 horas y queríamos sacar el turno noche. La inyectora está envuelta tal cual la bajamos de los camiones, porque las ventas se cayeron y entramos en un proceso de achicamiento", relató.

Las ventas de Calzatex cayeron 70% desde 2023

La llegada de Javier Milei lo cambió todo. Gustavo Moreno hace una radiografía de la situación actual de su empresa: "En 2024, tuvimos una baja del 40% y de ahí no paró la caída. Desde 2023 nuestras ventas cayeron 70%. Fabricábamos 2.000 pares por día en 2023 y no nos alcanzaban. Hoy apenas hacemos 300 pares por día y, a veces, trabajamos la mitad de los días porque no tenemos ni pedidos, ni materia prima. Esta vez los problemas los tenemos todos: los fabricantes, los comerciantes y los proveedores; toda la cadena".

Se fue con su familia soñando con una vida mejor y las políticas económicas lo dejaron endeudado. Detalló el calvario: "Estamos sobreviviendo, empezás primero a aportar todos los ahorros y luego comenzás a vender todo, vendí vehículos, maquinaria, propiedades... hemos hecho un desastre. Tengo préstamos que me han hecho amigos, préstamos de bancos, realmente me cuesta mucho aceptar que el resultado económico da como respuesta que tenes que cerrar, porque hay tanto invertido y la posibilidad que esto mejore está lejos. No es que va a cambiar el gobierno y al día siguiente, cambia todo. Vamos a tener que reconstruir todo el daño que se le hizo a Argentina".

"La cadena de pagos está cortada"

El presidente de Calzatex da un dato que muestra la realidad de toda la cadena. "La cadena de pagos está cortada. Nuestros clientes nos pagan la mercadería con cheques y pagos diferidos y empezaron a llegar rechazados, por la caída de ventas. Eso es una cadena que se va espiralando y cada vez es peor: empiezan los clientes, después seguimos nosotros y nuestros proveedores también. Nosotros no tenemos cheques librados porque nos cerraron las cuentas por los cheques rechazados, por los embargos que te genera AFIP que te bloquean las cuentas para complicarte más la vida. Te atrasas en una posición de IVA 30 días y te embargan. Cobra primero el fisco, después, la gente, los proveedores, es bastante incoherente lo que están haciendo o coherente si la decisión es destruir completamente la industria. Otra deuda más que se te genera y cada vez le debes mas plata, te vas ahogando más".

Se mudó con su familia a la Pampa y reabrió la ex planta de Alpargatas, pasó de vivir en un country toda su vida a medirse en los gastos
Se mudó con su familia a la Pampa y reabrió la ex planta de Alpargatas, pasó de vivir en un country toda su vida a medirse en los gastos

Moreno detalló: "Si nosotros producimos no a los niveles del 2023, pero al 50% no tendríamos ningún problema, estaríamos todos trabajando. La única mejora en ventas que tenemos es por la caída de otros fabricantes. Es muy triste, muy feo. Tengo muchos conocidos en el gremio que te ofrecen las maquinas, regalan todo casi porque no dan más y se cansaron. Es todo muy difícil, vamos rotando las suspensiones para no despedir. Esperamos tener un repunte en estos primeros meses, pero estamos con mucho cuidado cada cosa que hacemos. Comienza la nueva temporada te hacen pedidos, pero si no se venden, es complicado. No trabajamos a consignación, pero casi, porque vendemos con una promesa de pago que es un cheque diferido a 60 y 90 días".

El ingreso de productos importados es una de las quejas que más se reitera en textiles y calzados. En Calzatex venden las zapatillas desde $24.000, las alpargatas a $15.000, las botas de lluvia $15.000 al público. Su presidente es contundente: "Tenemos precios muy competitivos, es una gran mentira el tema de lo importado en nuestro rubro, Argentina siempre produjo menos calzado de lo que se consume. Lo que más daño nos hace es la baja del consumo, no tiene que ver con la importación".

En mayo de este año, abrieron un local en la planta donde venden por mayor y menor. Sin embargo, no tuvieron la respuesta esperada. Pensaban que se iban a acercar más revendedores pero no ocurrió.


El impacto de los problemas en la salud y en la familia

"La angustia es generalizada en todos lados. Los picos de estrés te van generando distintas dolencias que veremos como terminan. Resisto a tomar pastillas para dormir, pero no duermo una noche entera desde hace un año y medio. Tengo zumbidos en los oídos, mareos, el cuerpo te avisa que te enroscas de más. Hay que tratar de bajar la intensidad para no hacerse daño, no hay nada más que hacer. No es que te equivocaste de modelo, de segmento, de línea, no se vende ni una cosa ni la otra y en un punto tenes que frenar", contó angustiado.

A eso se suma que no se fue solo a probar suerte. "Me llevé a toda la familia, con tres adolescentes, en Buenos Aires estábamos en un country en el que vivieron toda la vida, tenían su club, auto. Hoy cambió y nos estamos achicando todo y cuidamos cada moneda que no se derroche nada. Si bien acá tenés la tranquilidad que no hay tantos problemas con los robos, eso no quita que no estemos viviendo como estábamos acostumbrados y la cosa está cambiando y no para bien".

Gastó sus ahorros y vendió propiedades para no cerrar su fábrica: "No duermo una noche entera"

A veces, cuando un empresario se queja por la caída de ventas, algunos insisten con reinventarse. "Me dicen que cambie la forma de vender, que todo hay que venderlo en las redes. Pero no entienden que el pan no se vende, que la carne no se vende y el pan no lo comprás por Shein o Temu. Y bueno, hay que saber esperar, Dios quiera tengamos revancha. Sería una pena haber hecho semejante movida y desperdiciar el potencial no solo de este lugar, sino esta experiencia de vida. Tengo 53 años ya y estamos tirando una oportunidad para hacer cosas maravillosas".


El liberalismo no es el ADN argentino

Gustavo Moreno está desesperado pero tiene esperanzas y asegura que esto va a cambiar. "Hay mucha gente valiosa y ese es el diferencial que nosotros tenemos. El liberalismo y la cosa individualista no son el ADN argentino, es otra cosa, es solidaridad, es estar atento a lo que le pasa al otro", señaló.

Hace una semana BAE Negocios publicó una nota sobre el cierre de dos plantas de la empresa Will Der S.A.; se pudo escuchar el audio de uno de los dueños, Armando Anasal, diciéndole a los trabajadores despedidos: "Piensen la próxima vez que voten".

Dar o no consejos a los empleados

El empresario Gustavo Moreno dio su opinión: "Desde el día uno en que comenzó esto, sabía adónde íbamos a terminar, pero no sabía qué tan rápido. Estoy amargado desde el 19 de noviembre del 2023. No me lo voy a olvidar más. No puedo creer que hayamos caído a estos niveles de miseria humana, de festejar que un tipo se quede sin laburo, de que se regocijan que la cosa vaya mal para la gente. Lo que no comparto es echarle la culpa a la gente y decirles 'fíjense a quién votan'. Esto ha sido un fraude, por ahí alguien que tenía experiencia lo veía venir. A la gente joven, a los pibes los llevaron a donde querían, les prometieron que iban a ganar en dólares. Hicieron un trabajo muy bien hecho, denostaron la política para ofrecer un panelista de programa de griterío, donde nada se hablaba claro. Que una persona como Lilia Lemoine tenga una banca en el Congreso me da vergüenza, lo mismo que Virginia Gallardo y así seguimos".

Pero pese a todo, cuando se le pregunta si le haría una recomendación a sus empleados a la hora de votar, aseguró: "Hay una expresión que dice 'la letra con sangre entra' y creo que de lo que pasa vamos a sacar muchas conclusiones. Lamentablemente esta juventud que votó tan confiada a este tipo, va a tener un aprendizaje. Hay pibes endeudados que ni siquiera tuvieron en su vida un trabajo formal, trabajan para aplicaciones de delivery y simplemente los explotan. No quiero criticar al empresario que hablo, porque hay que estar en su lugar. Creo que lo que pasó no fue casual y hoy estamos pagando el precio".


El futuro: la necesidad de reconstruir un país

En el medio de La Pampa, un empresario que no da más, se sincera. "Somos una de las pocas fábricas que quedamos en pie, a los golpes y con mucho sacrificio. Esperemos que haya un cambio y que Argentina vuelva a entrar en la senda de la producción y que se valore a los industriales, que se los siente en la mesa a la hora de tomar decisiones. Las tasas y las caídas que tenemos en las actividades son de países en guerra. Lo que viene es la reconstrucción del entramado social, económico, productivo, para tener un país de nuevo que incluya a todos los argentinos y no sólo a los ABC1. Y encima niegan todo y te dicen que estamos en el pico de consumo, pero te prohíben repreguntar dónde está esa bonanza que no se ve".

Por dónde puede venir la esperanza de un cambio y una reconstrucción: "El próximo gobierno tiene que venir de otro palo, del peronismo, no es que soy dogmático, soy pragmático. Tiene que ser un gobierno que piense en la producción, en la gente y en un país para todos los argentinos no para un sector. Me tiene cansado la teoría del derrame, nunca va a haber derrame. Si volviera a tener un impulso el consumo, si volviéramos a vender, cobrar y que la rueda empiece a funcionar. No es lo mismo manejar un Excel que pasar todos los días en la fábrica por el medio de los trabajadores y saber que no pueden pagar la luz, el gas", confesó a BAE Negocios.

La historia de una Pyme que hace todo para no cerrar.

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