Crisis textil

Importadores abren locales o ferias para vender ropa nueva y usada desde $3.000

Qué tipo de ropa llega y a cuánto se vende

El ingreso de ropa importada no se detiene. Durante 2025 los números se dispararon e ingresaron al país 3.521 toneladas de ropa importada, según la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria. Mientras, la industria textil cierra empresas y ya perdió más de 18.000 puestos de trabajo formales desde noviembre de 2023. BAE Negocios indagó sobre qué mercadería llega, a qué precios y cómo se vende.

Los números preocupan, la caída del 15,1% en el sector textil es una de las más profundas. La Fundación Pro Tejer asegura que cerraron 558 empresas de la cadena de valor. El impacto de esta crisis textil se sabe que es mucho mayor, ya que los niveles de informalidad rondan el 70%. No es posible dimensionar el real impacto.

Durante más de 25 años estuvo prohibido el ingreso masivo de ropa importada usada. La normativa original era de 1999 y se prorrogó por última vez mediante el Decreto 333/2017, rigió hasta diciembre de 2022.

Los argumentos eran que se requería cuidar a la salud pública de prendas que llegan sin control alguno, la seguridad y el medio ambiente. No existe barrera legal que limite el ingreso o controle las prendas que llegan desde Chile y Jujuy, muchas prendas llegan desde Atacama.

Las prendas de segunda mano arribaron al país con precios unitarios promedio de 1,2 dólares por kilo, mientras que el kilo de ropa nueva importada se consigue por 18,4 dólares por kilo.

En redes sociales hay una invasión de publicidades y cursos para aprender a importar con una inversión inicial de 1.000 dólares. Pero para los que no se animan a tanto están los que venden directamente los fardos de ropa con prendas usadas y nuevas. Es tal el furor, que hasta las ferias de ropa vintage abren locales exclusivos para vender este tipo de ropa, con fardos de jeans, polleras, shorts.

En redes las alternativas para comprar fardos se multiplican. Un fardo de 40 kilos de remeras manga corta mujer de primera cuesta 340 dólares; la misma opción con remeras de segunda baja a 275 dólares. Para el invierno un fardo de buzos con capucha de primer arranca en los 410 dólares y si son prendas de segunda baja a 300 dólares. Puede haber ropa nueva, usada, rota, sucia, zurcida, todo es una lotería.

Los clubes de barrio y centros culturales alquilan las canchitas de fútbol a ferias de ropa importada
Los clubes de barrio y centros culturales alquilan las canchitas de fútbol a ferias de ropa importada

Los importadores o revendedores se las ingenian para vender ropa importada en todos lados. La feria Yankylandia nació en el barrio Matera de Merlo, primero abrieron un local y el año pasado descubrieron que era mejor hacer una feria que rote por todo CABA y conurbano.

Ofrecen prendas desde 3.000 pesos, el fuerte es la ropa deportiva, pantalones de jeans y remeras. Aunque se pueden encontrar vestidos o por ejemplo una blusa de marca premium por 5.000, los jeans se venden desde 10.000 a 15.000 pesos, remeras desde 3.000 pesos. No todas las prendas están en perfectas condiciones, los organizadores aseguran que si se encuentra una prenda rota o fallada la regalan.

Organizan hasta tres ferias por fin de semana. Si bien ofrecen ropa en perchas, hay mesas donde hay que revolver con ganas para encontrar. Las ferias se hacen sábado y domingo y se repone mercadería todo el tiempo. Casi siempre se hacen en plazas o en clubes de barrio o centros culturales y hasta han organizado en un estudio de danza.

Desde el barrio Trujuy en Moreno, a unos dos kilómetros del coqueto barrio de Parque Leloir, abrió un local que vende ropa importada. Hay pantalones desde 10.000, vestidos de marca desde 10.000 pesos, blazer de dama de marcas a 15.000 pesos, remeras para chicos 3 por 12.000 pesos. A diferencia de otras ferias esta tiene mercadería impecable, lavada, planchada y en percha. Las remeras para hombre están a 6.000 pesos.

En IG aparecen opciones de lugares que venden ropa de fardos a cada rato. Algunos se animan y abren locales, otros organizan ferias y hacen acuerdos puntuales, otros prefieren vender en fardos y liquidar todo más rápido.

Las textiles argentinas no pueden competir contra precios irrisorios. Hasta en Once ya se vende ropa desde los 1.000 pesos. Cierran fábricas, bajan las persianas comercios, algunos se reinventan buscando una salida, pero no hay rubro que salga airoso de lo que llega fabricado en China.

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