La líder japonesa de snacks apaga sus paquetes por la guerra de Irán y la crisis del petróleo
Calbee dejará para otro momento sus paquetes coloridos en 14 productos por la falta de insumos derivados del conflicto en Medio Oriente.
Calbee, el mayor fabricante de snacks de Japón, tomó una decisión inusual para mantener un suministro estable de productos en medio de la crisis energética abierta por la guerra de Irán: apagará sus envases. Desde el 25 de mayo, 14 de sus productos llegarán a las góndolas con paquetes en blanco y negro.
La medida alcanza a líneas como Potato Chips, Kappa Ebisen y el cereal Frugra. La empresa, con sede en Tokio y 77 años de historia, explicó que el cambio será temporal y que no afectará la calidad de los productos. La decisión apunta a reducir el uso de insumos vinculados con la impresión, en un momento de tensión sobre materias primas derivadas del petróleo.
"Esta medida tiene como objetivo ayudar a mantener un suministro estable de productos", indicó Calbee en un comunicado. La compañía atribuyó la decisión a la "inestabilidad del suministro que afecta a ciertas materias primas por las tensiones en Medio Oriente".
El color también depende del petróleo
El gesto parece menor, pero toca un insumo sensible: la tinta de impresión. Su producción requiere nafta, un derivado del petróleo que también se usa en plásticos. Antes de la guerra, Japón importaba desde Medio Oriente cerca del 40% de la nafta que consumía, según precisó el vicesecretario jefe de Gabinete japonés, Kei Sato.
El cambio golpea de lleno la identidad visual de Calbee. Sus papas fritas son reconocibles por paquetes multicolores, con imágenes de producto sobre fondos naranjas, amarillos, rojos o verdes. En las nuevas versiones difundidas por la compañía, los envases aparecen en distintas escalas de gris, con menos imágenes y mayor peso de los textos.
La modificación puede alterar incluso la forma de comprar. Los consumidores habituales suelen identificar sabores por color: la bolsa roja para las papas ligeramente saladas, la amarilla con etiqueta verde para la variedad de algas. Con el nuevo diseño, deberán leer más y mirar menos.
Una crisis que llegó a los envases
La guerra comenzó el 28 de febrero, tras los ataques de EEUU e Israel contra Irán. Como represalia, Irán cerró de hecho el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. Desde entonces, el petróleo, el gas y otros derivados registraron fuertes tensiones de precio y abastecimiento.
Cerca del 20% del suministro mundial de petróleo quedó afectado por el cierre virtual de esa ruta marítima. En Asia, el impacto fue mayor por la dependencia regional de la energía.
Según Reuters, el precio de la nafta en Asia casi se duplicó desde el inicio del conflicto. Ese salto presionó a industrias que dependen de tintas, plásticos, combustibles y materiales asociados a la refinación.
El Gobierno japonés busca contener la alarma
El movimiento de Calbee ocupó titulares en Japón y obligó al Gobierno a dar explicaciones. Sato aseguró que las refinerías locales continúan procesando nafta con petróleo almacenado y que las importaciones desde fuera de Medio Oriente se triplicaron en mayo frente a los niveles previos al estallido de la guerra.
"No recibimos ningún informe de interrupción inmediata del suministro de tinta de impresión o nafta, y reconocemos que Japón en su conjunto aseguró las cantidades requeridas", dijo el funcionario.
Sato agregó que los ministerios competentes trabajan en contacto con las empresas afectadas para relevar la situación. También anticipó una audiencia de recopilación de información. Calbee confirmó que representantes de la firma visitaron el Ministerio de Agricultura para una reunión informal, aunque no difundió detalles.
En abril, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ya había señalado que el país ampliaba sus fuentes de suministro de nafta fuera de Medio Oriente, con proveedores como EEUU.
De los snacks a los autos, el efecto en cadena
El caso Calbee no aparece aislado. En marzo, fanáticos de otra marca vivieron un breve episodio de alarma cuando, el 1 de mayo, la alimenticia japonesa Mizkan, fabricante de un snack popular de soja fermentada, suspendió la venta de algunos productos y aumentó precios en otros por falta de envases de poliestireno.
La presión también alcanzó a sectores de mayor escala. Automotrices como Toyota y Hyundai señalaron impactos en sus ganancias por mayores costos de materiales y menores ventas. Aerolíneas de distintos países pausaron vuelos o dejaron aviones en tierra por la suba del combustible. La cadena británica Next elevó hasta 8% los precios en algunos mercados fuera de Europa por el encarecimiento del fuel y las trabas logísticas.
- Com.Ven.Var. %
- Com.Ven.Var. %

