Tesla lanzó su servicio de robotaxis en EEUU: así funciona el Cybercab sin volante ni conductor
El Cybercab comenzó a ofrecer viajes pagos en Austin. Los primeros usuarios destacaron el confort y la tecnología, pero también detectaron fallas.
Tesla puso en marcha el servicio de robotaxis con el Cybercab en Austin, Texas, y los primeros pasajeros ya probaron qué significa viajar en un auto sin volante, pedales ni conductor.
El vehículo dorado de dos plazas funciona dentro de una zona geográfica limitada y combina una experiencia futurista con algunos problemas todavía difíciles de ignorar.
El servicio para el público comenzó el 4 de septiembre, con 45 Cybercabs registrados en el área de Austin. Para solicitar un viaje, los pasajeros deben utilizar la aplicación Robotaxi de Tesla.
The future of transport is safer, more enjoyable & gives you more time back
With theater, music & gaming apps on a 22" touchscreen, Cybercab offers you a space to be productive or unwind
Soon to be equipped with V5 Starlink hardware, too, for complete connectivity pic.twitter.com/e0Xhvjky0E— Tesla (@Tesla) September 3, 2026
Cuánto cuesta viajar en un Cybercab de Tesla
Los primeros viajes muestran que el precio del robotaxi varía según el recorrido y la demanda. Jofel Tolosa, editor de MotorTrend, realizó cinco viajes en Austin y pagó entre USD 4,73 y USD 11,44 por trayecto.
En total, recorrió 18,5 kilómetros y gastó USD 33,72, con un promedio de USD 1,82 por kilómetro. El recorrido más largo, de 10 kilómetros, costó USD 11,44, equivalente a unos USD 1,15 por kilómetro.
Mack DeGeurin, de The Verge, se encontró con una experiencia similar. En tres viajes, sus tarifas se ubicaron entre USD 15 y USD 21, en niveles comparables con una tarifa base de Uber.
Tesla sostuvo que el precio debería bajar a medida que aumente la cantidad de vehículos disponibles. Silvio Brugada, responsable del software del Cybercab, explicó a MotorTrend que la compañía utiliza precios dinámicos para equilibrar oferta y demanda.
Viajar sin conductor
La primera impresión cuando el vehículo llega es extraña. Las puertas tipo mariposa se abren automáticamente y, una vez dentro, el pasajero encuentra una cabina sin volante ni pedales. Hay dos asientos, una pantalla central de gran tamaño y espacio suficiente para las piernas.
Para iniciar el viaje, solo hay que tocar un botón y el Cybercab comienza a moverse por su cuenta. No hay nadie sentado delante. Tampoco existe la posibilidad de tomar el control.
Tolosa encontró que la conducción autónoma resulta sorprendentemente suave. El viaje fue silencioso y tranquilo, y el sistema incluso reaccionó ante un vehículo que se cruzó en su camino y frenó para evitarlo.
DeGeurin tuvo una impresión más ambigua. Durante sus recorridos, el auto frenó de manera nerviosa en algunos momentos y llegó a cambiar de carril de forma poco convincente. En uno de los viajes, el vehículo activó los limpiaparabrisas en un día soleado de 35 grados.
En otro momento, tomó un carril que podía llevarlo hacia una salida de autopista cuando debía continuar derecho. El sistema corrigió la maniobra, pero varios autos pasaron antes de que retomara el recorrido esperado.
La sensación general fue la de una tecnología que funciona, pero todavía transmite cierta inseguridad cuando toma decisiones inesperadas.
Pantalla, música y videojuegos durante el viaje
Una vez que desaparece la necesidad de conducir, Tesla apuesta por convertir el habitáculo en un espacio de entretenimiento.
La pantalla central funciona como tablero del vehículo y también como centro multimedia. Los pasajeros pueden mirar YouTube, escuchar Spotify o utilizar otras aplicaciones durante el trayecto. El sistema permite mantener las cuentas sincronizadas para viajes posteriores.
El interior también ofrece dos puertos USB-C, controles para las ventanillas y una palanca manual para abrir las puertas desde adentro.
Los asientos, sin embargo, recibieron menos elogios. Desde Motortrend destacaron que ofrecen demasiado apoyo lumbar y que el respaldo resulta completamente plano. El redactor de The Verge, en cambio, resaltó el espacio disponible para las piernas.
El problema de las esperas y los destinos
Por ahora, el servicio funciona dentro de zonas delimitadas y las esperas pueden ser largas, superiores a una hora.
El final de los viajes tampoco queda exento de complicaciones. El cybercab no siempre deja al pasajero exactamente en el punto solicitado, sino a unos minutos del destino.
Pero el mayor problema que vieron los usuarios es que el vehículo puede llegar a detenerse en lugares que bloquean parcialmente el tránsito, lo que genera una situación incómoda con otros conductores.
La prueba recién comienza. Austin funciona como el laboratorio donde Tesla deberá demostrar que esa experiencia puede pasar de una curiosidad tecnológica a un servicio de transporte capaz de operar a mayor escala.
- Com.Ven.Var. %


