The New Brighton: historias y anécdotas del famoso restaurante que se salvó de la quiebra
La quiebra de una sociedad anterior complicó a uno de los restaurantes más famosos de la City porteña, ubicado en Sarmiento 645.
La noticia de la quiebra de una antigua sociedad complicó el presente del histórico bar y restaurante The New Brighton, del microcentro porteño. Reconocido por ser uno de los 90 Bares Notables de la Ciudad. Sigue abierto como siempre, todo indicaría que no hay peligro de cierre y sus paredes siguen resguardando toda clase de historias.
El personal y los clientes de este emblemático restaurante casi se infartan cuando se enteraron por los medios que el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nro. 3, Secretaría Nro. 5, de la Ciudad de Buenos Aires decretó la quiebra de The New Brighton.
Federico Ledesma, gerente de The New Brighton explicó a BAE Negocios: "La quiebra es de una sociedad anterior, nuestra razón social es nueva se llama Brian Campo. La noticia nos perjudicó bastante porque hasta un contingente de turistas que venía en mayo nos canceló la reserva. Los empleados se angustiaron, los clientes se preocuparon y nos llamaron. Queremos que sepan que The New Brighton sigue abierto, no quebró. Tenemos una gran cartelera de shows para los próximos meses y no cerrará".
El famoso restaurante de la City emplea a más de 30 trabajadores para atender en el salón. Si bien el lugar está disponible para 110 cubiertos, los cambios en la zona hicieron que el promedio baje a 70 u 80 cubiertos. The New Brighton sigue siendo uno de los lugares más visitados de la Ciudad de Buenos Aires. Nadie quiere perderse las historias y anécdotas de este increíble lugar.
The New Brighton guarda recuerdos de otra Buenos Aires. Desde 1908 hasta 1976, funcionó en Sarmiento 645 una de las más famosas sastrerías del país. Elegida por las personalidades más distinguidas del país y del mundo. Cuentan que en 1935, el local fue visitado por Eduardo de Windsor, quién luego se convertiría en Eduardo VIII. Fue tan bien atendido que obsequió a la sastrería dos esculturas que representan las tres plumas del emblema de Gales.
Tras su cierre en 1976, volvió a reabrir en 1978 con el mismo mobiliario de la belle epoque pero convertido en Clark's, el famoso ícono de la gastronomía porteña. El Gato Dumas fue en parte el hacedor de esa leyenda, junto a Ramiro Rodríguez Pardo. Visitado por los reyes de España, el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, todos querían ir a conocer esa joya arquitectónica ubicada a pasos de la calle Florida.
Iban por sus almuerzos y cenas, pero también por su increíble barra de tragos y el piano negro de cola. El maestro Aldo Echarri deleitó con sus tragos a todas a las celebridades que lo visitaron. Contó alguna vez Echarri que la empresaria Amalita Fortabat iba dos veces por semana a almorzar y pedía un margarita.
El ex presidente Carlos Saúl Menem era un habitué, varios recuerdan la extensa reunión que tuvo con el dictador chileno Augusto Pinochet en una mesa privada de la planta baja. Otros visitantes eran Jorge Porcel, Moria Casán, Susana Giménez y Luisa Albinoni. En su época de esplendor, Clark's estaba abierto hasta las 4 de la mañana y hacía 400 cubiertos por turno.
Bajo el nombre Clark's estuvo abierto hasta 2002. Tras permanecer cerrado durante 5 años reabrió en 2007 como The Brighton. El hacedor del milagro fue don Fermín Gónzalez de Café Paulín. Su vecino de al lado, el creador del bar que llama la atención de todos cada vez que los mozos revolean los sandwiches sobre la barra y se escucha la campana.
González convocó al mismo barman, Aldo Echarri y al mozo con más antiguedad: el tucumano José Romero, que empezó a trabajar en el lugar en 1978. Sabía que ellos eran parte de la clave para atraer a los clientes más fieles. Todo marchaba bien, pero en 2016 volvió a cambiar la sociedad y The Brighton pasó a llamarse The New Brighton.
Mantuvo el mobiliario original de la sastrería, la barra, los vistosos vitreaux en los techos y las paredes revestidas de cedro importado de Inglaterra. Cuando llegó la pandemia, estuvo cerrado más de dos años, pero reabrió.
En los últimos años se reconvirtió y todos los viernes y sábados ofrece cena show con solistas del Teatro Colón, galas líricas, baile, karaoke, gala veneciana y hasta homenajes a Rafaela Carrá, Sandro, Frank Sinatra y Edith Piaf, entre otras. Incluso, hasta organizan la Falsa Boda. Todo sea bienvenido, con tal de poder seguir vigente en un contexto complicado para la gastronomía.
Un momento difícil en el que cierran locales desde grandes cadenas de pizzerías, restaurantes históricos como El Palacio de la Papa Frita deben mudarse por no poder afrontar el alquiler de la avenida Corrientes, algo similar le pasó a La Academia que dejó su característica ubicación de Callao y Corrientes por los altos valores del alquiler y se tuvo que mudar. En tiempos de recesión, la gastronomía resiste como puede.
- Com.Ven.Var. %

