Uno de los atractivos de las stablecoins es que su valor se encuentra anclado a algún otro activo de referencia, como puede ser el caso del dólar. Es decir, las stablecoins conservan siempre su valor constante (de ahí la denominación “criptomoneda estable”) al seguir el valor del activo al cual se encuentran relacionadas.  Un DAI, por caso, siempre equivaldrá a 1 dólar norteamericano. 

Junto a las stablecoins, un aspecto muy interesante por resaltar es el desarrollo de las finanzas descentralizadas. Al interactuar con stablecoins como DAI, el usuario puede ahorrar y generar intereses; tiene acceso a préstamos descentralizados; y está a su alcance realizar pagos por sus compras de bienes y de servicios basados en el valor del dólar, pero con los beneficios de la transaccionalidad de una criptomoneda.

En adición, este tipo de criptomoneda busca darles mayores confianza y respaldo a los inversores. Y esto, en tiempos de zozobra global a causa del Covid-19 y en escenarios tan particulares como el argentino, es fundamental, puesto que se tiende a buscar inversiones que constituyan una reserva de valor. 

Sin embargo, más allá de la criptomoneda que el usuario elija de acuerdo con sus intereses particulares, lo fundamental es disponer de una plataforma de servicios financieros robusta que ofrezca una variedad de oportunidades de inversión que le permitan diversificar su cartera. En el caso de Bitso, por ejemplo, la compañía regional brinda productos destacados como Bitso Alpha, que fue diseñado pensando en todas aquellas personas que utilizan cripto como un instrumento de trading y que necesitan herramientas adecuadas para poder tomar mejores decisiones.

*Director de Servicios Financieros de Bitso, analiza el singular comportamiento y funcionamiento de la stablecoin DAI en América Latina en general y en la Argentina en particular