El tradicional Tedeum por el 25 de Mayo fue tan atípico como el contexto de la pandemia. A puertas cerradas y con señales de apoyo al Gobierno, el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Mario Poli, encabezó la celebración católica por el aniversario de la Revolución mientras que el presidente Alberto Fernández siguió la misa de manera virtual, en la Quinta de Olivos.

Desde la Catedral metropolitana, Poli resaltó la necesidad de "unidad" de la humanidad ante el avance del coronavirus en todo el mundo y coincidió con la posición de la administración nacional de mantener la cuarentena para "priorizar la salud" sobre la economía.

"Los gobiernos que enfrentan las crisis muestran las prioridad de las decisiones: primero la gente. Todos sabemos que defender a la gente supone un descalabro económico, pero sería triste que se optara por lo contrario, lo cual llevaría a mucha gente a la muerte, como un genocidio virósico", remarcó el cardenal.

"El virus hizo saltar todo por el aire", dijo durante su homilía, donde pidió especial cuidado de los pobres e indigentes ante los masivos contagios: "Se hace necesario preservar la unidad".

"La humanidad es una y nos surge entrelazar sentimientos comunes", continuó, en tanto que abogó por una "mirada solidaria con pueblos que tiene menos que nosotros, como lo hizo la Argentina en otras oportunidades".

Los Tedeum desde 2003: la Iglesia como actor político

La tradicional misa en gratitud por la Revolución de 1810 suele ser ocasión de mensaje político de la Iglesia católica al Gobierno de turno. En el último Tedeum en el que participó el ex presidente Mauricio Macri, el arzobispo de Buenos Aires dio un discurso en el que abogó por "un gran pacto nacional, dejando de lado los intereses sectoriales, con mirada amplia y generosa", en referencia a las elecciones presidenciales que ocurrirían meses después. A lo largo de su mandato, las frases de Poli apelaron la pobreza, al hambre y al acuerdo social.

Macri asistió a todas las homilías en la capital del país mientras fue jefe de Estado. En cambio, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se descentralizaron los festejos de la fecha patria de la Capital Federal y varias veces, los Tedeum fueron dos: uno oficial, otro opositor.

Mauricio Macri junto a su Gabinete caminando hacia la Catedral porteña, 2016

El ex gobernador de Santa Cruz asumió el 25 de mayo de 2003 y al año siguiente su adminstración organizó una celebración en la Plaza de Mayo con artistas desde Piñón Fijo hasta Charly García. Esa fue el primer tedeum de Jorge Bergoglio, en ese momento arzobispo, ahora Papa Francisco.

Néstor y Cristina Kirchner junto a Jorge Bergoglio. Catedral de Buenos Aires, 2004

En 2005 Kirchner trasladó la misa oficial a Santiago del Estero y en 2006 volvió a participar de la ocasión en Buenos Aires. Bergoglio ya tenía un discurso más crítico de "prepotencia", y el ex presidente le contestó en la plaza: "Dicen que me peleo mucho, y no es que me pelee mucho, es que negocio poco con ciertos intereses".

En 2007 el ex jefe de Estado vuelve a celebrar la misa en el interior, esta vez en Mendoza y un año más tarde, la entonces presidenta Cristina Kirchner tampoco festejó la fecha en Buenos Aires: eligió Salta, y en 2009, Misiones.

Luego en 2010, mientras se celebraba el Bicentenario en la avenida 9 de julio, el Tedeum de la Catedral fue opositor en tanto que la misa oficial fue en Luján. En el 2011, tras el fallecimiento de Néstor, Cristina lleva la homilía a Misiones y en 2012 la ciudad elegida fue Bariloche, en la provincia de Río Negro.

El 25 de mayo de 2013 la celebración se trasladó a Luján una vez más. En 2014 Bergoglio ya había sido elegido como Papa y la ex mandataria volvió a la Catedral porteña. En su último año de Gobierno, Cristina volvió a celebrar la misa en la localidad bonaense. 

Cristina Kirchner en la Basílica de Luján, 2015