Todo indica que antes de que finalice el año el Congreso va a convertir en ley el paquete económico clave para el Gobierno, pilar fundamental del “reformismo permanente” que busca encarar Mauricio Macri en la segunda mitad de su mandato. Tener aprobadas esas reformas en diciembre la dan al Presidente un pergamino para presentar en Davos, frente a los inversores, donde volverá a finales de enero, luego de un año sin asistir. Ya sin la necesidad de llevar a Sergio Masa como señal de consenso político, Macri esta vez viajará sólo con sus funcionarios y con las reformas económicas que definen el perfil de su gestión. El mismo que le piden en cada reunión los inversores extranjeros, el círculo rojo y que el propio Fondo Monetario Internacional le “recomendó” esta misma semana, mientras el Congreso aprobaba la primera reforma y en las calles se desataba una batalla campal.