Mientras continúa la etapa de renegociación por el canje de deuda, que ya fue prorrogada en varias ocasiones, el presidente Alberto Fernández reiteró que próximamente el Gobierno hará una "contraoferta" a los bonistas y remarcó que los acreedores han recibido varias advertencias de que "están tirando de la cuerda más de lo debido".

"Nosotros hicimos una oferta de buena fe y los acreedores la rechazaron, dijeron que era muy baja, nos explicaron los motivos y nosotros reconsideramos nuestra oferta y vamos a hacer una nueva contraoferta tratando de acercarnos", señaló Fernández, en declaraciones a la FM Radio Con Vos.

El Presidente enfatizó que "ha habido en el mundo muchas declaraciones que le advirtieron a los acreedores que están tirando de la cuerda más de lo debido", y ratificó que espera pronto "llegar a un acuerdo".

La semana pasada, la directora gerente del  Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, apuntó que "el objetivo es reestructurar la deuda de una manera que Argentina pueda pagarla" y que "nadie se beneficia de un país que cae al precipicio de la deuda". Además, argumentó que, si no se llegara a un arreglo, "el país quedaría excluido de los mercados, la economía sufriría, la gente sufriría y los acreedores no recuperarían su dinero". "En ocasiones, es necesario realizar una reestructuración reflexiva", remató.

En el mismo orden de ideas, Fernández insistió hoy en que no negociará un entendimiento que "sea un problema futuro para la Argentina" ni tampoco cerrará un acuerdo "que ponga en riesgo la vida de los argentinos".

El Presidente no quiere que "otra vez esa deuda la tenga que pagar los que trabajan, los que viven de un salario, los jubilados" y añadió: "No voy a hacer eso y, aunque parezca testarudo, crean que soy muy responsable".

"Lo que necesito es que la Argentina tenga una deuda que sea sostenible en el tiempo y que sea sustentable y que el que me siga pueda cumplirla", insistió.

Por otro lado, Fernández fue consultado acerca de la diferencia ente el dólar oficial y las demás cotizaciones, y si está la posibilidad de que se produzca una devaluación tras un acuerdo con los acreedores.

"No, no lo está, eso se va ir normalizando porque en gran medida es presión en parte de la negociación. Esta es un negociación donde se dejan todas las armas y la presión sobre el dólar es parte de esas armas", indicó.

Sobre una eventual devaluación, reconoció: "No la estamos pensando, yo no descarto nada porque la economía es dinámica, lo que digo es que no es nuestro propósito devaluar nada; nuestro propósito es que los números se ordenen".

Finalmente, al ser consultado sobre la publicación de un listado con los compradores de dólares entre 2015 y 2019, afirmó: "Creo que el problema no está en los compradores de los dólares sino en que, desde el Estado, se instaló un sistema que permitió eso".

"Había una política deliberada para facilitar esto. El problema no es quién compra; la culpa no la tiene el chancho sino de quien le da de comer y ahí es donde me parece que es lo que cuenta el informe, una política deliberada de vaciamiento de dólares del sistema financiero argentino", analizó.