Un informe elaborado por el Observatorio Gente en Movimiento, coordinado por la diputada nacional Gisela Marziotta, alertó que la crisis económica generada por la pandemia de coronavirus (Covid-19) podría causar un "desborde" tanto en el sistema de salud pública como en el educativo manejado por el Estado en la Ciudad de Buenos Aires.

Según el reporte, un número importante de personas baraja la posibilidad de atenderse en hospitales y enviar a sus hijos a escuelas ante los aumentos en las cuotas de prepagas y colegios. "La educación de gestión estatal en la Ciudad podría verse desbordada si no se plantean políticas urgentes que atiendan a una nueva demanda de vacantes", describe el informe.

De acuerdo al relevamiento, un 31 por ciento de las familias con hijos en colegios de gestión privada está considerando cambiarlos a una escuela pública. Además, la mitad de las familias no podrá pagar las cuotas de los establecimientos educativos privados, mientras que un 17% todavía no lo sabe.

"De no haber medidas y de mantenerse esta tendencia, este traspaso implicaría una demanda adicional de 93.310 vacantes en las escuelas de gestión pública, lo cual supone 9 mil vacantes adicionales con respecto a la medición de junio, agravando aún más la tendencia observada", precisó el sondeo.

En tanto, la salud pública en la Ciudad "tiene en el horizonte cercano desafíos similares a los de la educación: el 49 por ciento de los porteños que tienen una cobertura de salud privada, sea obra social o prepaga, está considerando dejar su cobertura actual y pasar a ser usuario de la salud pública".

"Este dato tiene una implicancia particular en la Ciudad, ya que es un distrito con un alto grado de privatización en el ámbito de la salud, y donde tan solo el 18,7 por ciento se atiende en establecimientos públicos", resaltó Marziotta.

En ese sentido, puntualizó que "de no haber cambios, esta presión sobre el sistema de salud se traduciría en 936 mil nuevos usuarios en el sistema de salud público, esa oleada implicaría un aumento del 173 por ciento de la demanda actual".

Según el informe, esos puntos, sumado a la falta de espacios verdes y los casos de delitos virtuales, llevan al dato de que uno de cada dos porteños se iría a vivir a otra ciudad para tener una mejor calidad de vida.

El relvamiento analiza que, aunque esto "se podría pensar que esto es algo principalmente de los jóvenes", al ver este dato por edad observan que es un fenómeno extendido: "Dejando de lado a los mayores de 60 años, en todos los rangos etarios más de la mitad de los porteños se irían vivir a otra ciudad si pudieran".