El presidente Alberto Fernández aseguró esta tarde que "no hay nada sobre un corralito" y admitió que el cepo cambiario no le gusta pero lo implementó el Gobierno anterior: "No creo en el corralito ni en el cepo", indicó el jefe de Estado, frente a la incertidumbre generada en los últimos días por la imposibilidad de comprar dólares y la fuerte suba de la divisa tras las medidas aplicadas por el Banco Central.

Fernández habló sobre la economía de la Argentina y resaltó en una entrevista en Radio 10 que "no estamos vislumbrando nada de eso ni creo en eso (corralito), como tampoco creo en el cepo. A mí no me gusta el cepo, pero hay que entender que es algo que yo no puse, que lo heredamos". Además, agregó que en agosto ganaron las PASO, y "al día siguiente el que era presidente salió enfurecido a echarle la culpa a los argentinos y a partir de ahí hizo un festival de dispendio de reservas que costó 23 mil millones de dólares a Argentina y nos dejó en el Banco Central alrededor de 10 mil millones de dólares. Nos dejó en default, en deuda con organismos internacionales". 

El jefe de Estado, incidó que vienen haciendo frente a todo, "pagamos a los organismos, logramos acuerdo con los acreedores, pero nos agarró la pandemia en el medio, la economía se deprimió para todo el mundo y la acumulación de dólares fue virtualmente nula. Tenemos que entender que este no es momento para especular". 

"Que me acusen de kirchnerista es una acusación que celebro, estoy orgulloso de serlo", acentuó Fernández. Además, habló sobre el expresidente y dijo que "ya nadie quiere hacerse cargo de Macri". 

Alberto Fernández señaló que "lo único que estamos haciendo nosotros es establecer un orden perdido en el gobierno anterior". En la entrevista, el mandatario habló sobre la situación de los jueces y preguntó: "Qué pasaría si yo buscara un juez que me cae simpático y lo pongo en el juzgado vacante de Bonadío, si para las cuatro vacantes en la Cámara Federal hiciera lo mismo, qué diría la gente. Si eso sería un escándalo, quiero decir que eso es lo que hicieron. Como están las cosas, yo legítimamente podría hacerlo. Eso está mal hecho". 

El jefe de Estado agregó que "no hubo un solo juez removido", que "no se le saca la causa a ningún juez" y que "se respetó el principio de juez natural a rajatabla" y señaló que la reforma judicial impulsada por su Gobierno "lo único que crea son nuevos juzgados".

"Los que se quejan son los que siempre han manipulado a los jueces y sienten que pierden el poder de manipular", aseguró el mandatario.

En ese sentido, apuntó que "para nombrar a un juez, uno tiene que dar un concurso y antes de que el Poder Ejecutivo resuelva, lo que tiene que hacer es pedirle al Senado que esté de acuerdo y estos tres jueces nunca fueron al Senado", en referencia a Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y German Castelli.

"¿Qué es lo que está buscando el presidente de la Corte? Me lo pregunto porque cualquiera que haya estudiado Derecho sabe que esto es un escándalo jurídico", enfatizó Alberto. 

Asimismo, , a la vez quel Presidente defendió a Cristina Kirchner y dijo que "no hace nada de lo que dicen que hace"e resaltó que con la vicepresidenta "puede haber matices sobre medidas económicas, pero no hay discusión sobre cuáles son los objetivos".

"¿Cómo no voy a hablar con Cristina? Eso del doble comando existió siempre, no es de ahora. Pasó con Néstor y con Cristina. Hay que reconocerles un don para la novela", resaltó el Presidente en declaraciones a Radio 10.

Coronavirus en Argentina

El Presidente de la Nación se refirió también a la situación de pandemia por coronavirus (Covid-19) que se vive en Argentina e indicó que "tenemos que esperar para salir porque este no es el momento, el riesgo es muy grande. Lo que más necesitamos es ayudar a los médicos, enfermeros, terapistas, kinesiólogos, que están tratando de recuperar vidas todo el día". 

En esta misma línea, dio ejemplos de cómo se pueden correr riesgos personales y poner en riesgo la vida de los demás si no se toman las precauciones necesarias. "Cuando nosotros nos amontonamos en una cervecería o en una marcha, el riesgo es muy grande. El sistema de salud resiste pero el personal está con un nivel de crisis y agotamiento que hay que tener en cuenta. Nosotros somos distintos a los que marchan, somos solidarios. Luego habrá tiempo para que salgamos", indicó.