El presidente Alberto Fernández señaló que se iniciará un período de "cuarentena administrada" que implicará flexibilizar las restricciones de aislamiento en ciudades sin riesgo, pero manteniendo la misma rigidez en los grandes centros urbanos.

El Presidente dijo que la cuarentena debe seguir en vigor porque demostró que sirvió para aplanar la curva de contagios en medio de la pandemia. Y pidió un "acuerdo social" colectivo para el cumplimiento de la medida y que nadie se "relaje" ni sea "displicente", y precisó que la nueva etapa será "administrada", ya que habrá flexibilidad de las restricciones pero en lugares y actividades muy específicos.

"Estamos en el camino correcto", destacó, y dijo que no se bajarán impuestos porque "si no nos quedamos sin un peso", aunque resaltó que el Estado "no va a dejar desamparado a nadie".

"Nadie sabe cuándo vamos a terminar con este martirio", enfatizó. Y sostuvo que el aplanamiento de la curva de contagios demuestra que "valió la pena quedarse en casa".

El jefe de  Estado convocó a una conferencia de prensa para anunciar las condiciones en las que continúa la cuarentena y en qué rubros y zonas geográficas se admite algún tipo de flexibilización, con el objetivo de activar aunque sea en parte la economía. Hasta ahora, sólo incorporó los centros de reparación de vehículos.

También se habilitará la salida de personas con discapacidad, que tienen dificultades para sostener las condiciones de encierro.

Confirmó, además, que el lunes próximo "los bancos van a empezar a funcionar con un protocolo de atención de clientes", que incluye la necesidad de sacar un turno antes de ir a la entidad.

En materia económica, reiteró que es "posible" la implementación de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas, aunque aclaró que cualquier reforma tributaria es facultad del Congreso de la Nación: "Todo es posible, igual ese tema es una tema que tiene que resolver el Congreso", dijo el Presidente sobre la iniciativa del oficialismo parlamentario. Además, remarcó: "Necesitamos obtener recursos porque la falta de actividad económica ha hecho caer la recaudación".

En la conferencia de prensa, estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Salud, Ginés González García, y el ministro del Interior, Eduardo Wado De Pedro, entre otros funcionarios.

Alberto Fernández anticipó que se iniciará un estudio de las propuestas que envíen los gobernadores junto con protocolos de acción respecto de como abrir la cuarentena en los lugares geográficos que soliciten.

El Presidente utilizó un tono didáctico para explicar cómo la cuarentena consiguió aplanar la curva de casos esperables y se detuvo en la comparación con dos países limítrofes que no tomaron medidas estrictas: Brasil y Chile. "La cuarentena tiene sentido", remarcó pero aclaró que "estamos lejos del logro de pelear contra la enfermedad".

 

Para tomar la decisión, Alberto Fernández mantuvo reuniones con los gobernadores de todo el país, con expertos del equipo sanitario y con los integrantes de su gabinete económico que tomaron contacto a su vez, con sectores económicos y gremiales.

Fernández le había pedido a los gobernadores que realicen un detallado informe acerca de las zonas y las actividades productivas de menor riesgo, antes de evaluar el levantamiento parcial de las restricciones.

Puntualmente, apuntó que una cuarentena "liberada" a futuro podría habilitarse después de que sea analizada la "factibilidad, un protocolo y las garantías de control de parte de las autoridades provinciales".

Argentina ingresó en cuarentena y aislamiento obligatorio el 20 de marzo, y en ese período el Gobierno dispuso el funcionamiento de sólo una veintena de rubros considerados "esenciales" en especial vinculados con la logística, la alimentación y el sistema de salud.