A tan sólo dos días de protagonizar el traspaso de mando, el presidente saliente, Mauricio Macri, y el mandatario electo, Alberto Fernández, participaron ayer de una misa "por la unidad y la paz" en la Basílica de Luján, donde ambos dirigentes se mostraron cordiales, intercambiando algunas palabras y dándose un abrazo, como respuesta al mensaje de la Iglesia referido a que "ninguna persona o grupo en soledad o aislado es la Patria".

La jornada anterior a celebrar el día de la Inmaculada Concepción de María, Macri había participado de lo que sus organizadores definieron como la "marcha de la mitad del país", aún cuando en los comicios la alianza Juntos por el Cambio obtuvo el 40%. El sermón del arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig -a cargo de la homilía-, instando a "no caer en la tentación de querer destruir al otro", no dejó lugar para exponer división política alguna. Así lo entendió el mandatario saliente, como también lo hizo quien estará al frente del Ejecutivo nacional los próximos cuatro años.

Macri y Fernández se habían ubicado en sillas contiguas en la primera fila, junto a sus respectivas parejas, Juliana Awada y Fabiola Yañez, para participar de la misa, que duró una hora y veinte minutos y fue presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Oscar Ojea. En varios tramos, ambos dirigentes políticos dialogaron entre si y compartieron el saludo de la paz, en una clara señal de cordialidad ante el mensaje de Scheinig, que solicitó "volver a dialogar" y construir políticas que "trasciendan los gobiernos", y consideró que "necesitamos promover una cultura del encuentro" y "volver a dialogar todas las veces que sea necesario". "Estamos agotados de tantos desencuentros y peleas. No se trata de una unidad homogénea o hegemónica, sino de una unidad necesaria para construir el país deseado y salir del laberinto en el que nos encontramos", remarcó el arzobispo de Mercedes-Luján.

"Nos oponemos a que los pobres sean reducidos a un hecho sociológico o macro-económico. Deseamos que recuperen los derechos y las oportunidades a la que esta llamada toda persona humana", agregó Scheinig, tres días después de que desde la Universidad Católica Argentina (UCA) informaron que la pobreza trepó al 40,8 por ciento de la población.

Acompañado por el ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés, el ex canciller Jorge Taiana y el próximo jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, el presidente electo se acercó a saludar a los ministros del gobierno de Macri. "Fue una misa muy emotiva y muy linda. Es un aprendizaje para todos los argentinos, llegó la hora de estar juntos para siempre. Debemos respetarnos, el secreto es respetarnos, no pensar igual", destacó Fernández al retirarse de la celebración religiosa, de la que también participaron los futuros ministros Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Felipe Solá (Relaciones Exteriores), Marcela Losardo (Justicia), Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Nicolás Trotta (Educación), entre otros.