Tras tres días de diálogo a través de gestos, los distintos sectores que conforman el Frente de Todos, llegaron a un punto sin retorno en relación a los pasos a seguir tras la derrota electoral en las PASO.

Por estas horas, el presidente Alberto Fernández se refugió con sus ministros leales en la Casa de Gobierno para analizar los pasos a seguir. La continuidad de todo el Gabinete, a la luz del desplante de todos los funcionarios kirchneristas, significaría la ruptura de la coalición.

Lejos de pretender encarar lo que resta de gestión en soledad, el jefe de Estado negocia por estas horas hasta donde sostener su independencia interna. Sin gobernabilidad, salirse con la suya sería una apuesta inviable.

Si las renuncias puestas a disposición se transforman en efectivas, y eso es lo previsible si no hay acuerdo, el Frente de Todos dejará de ser. Los que ofrecieron su salida buscando ser imitados por los "leales" fueron Eduardo de Pedro, Martín Soria, Roberto Salvarezza, Luana Volnovich, Fernanda Raverta, Juan Cabandié,, Tristán Bauer y Paula Español.

En la Casa de Gobierno están junto a Alberto Santiago Cafiero, Martín Guzmán (Economía), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), Claudio Moroni (Trabajo), Juan Zabaleta (Desarrollo Social), Matías Lammens (Deportes y Turismo), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Sabina Frederic (Seguridad), Cecilia Todesca (vicejefa de Gabinete) y Carla Vizzotti (Salud).

La presencia, según trascendidos de Aníbal Fernández confirma la vocación de negociar una salida.

A la par, el otro referente de la coalición, Sergio Massa, también reunió a su tropa para definir posición y, también, mediar entre las partes en pugna. Señalado como eventual nuevo jefe de Gabinete, el titular de Diptuados no dará ningún paso si no está seguro de la sustentabilidad de la propuesta. Estaría más cerca de rechazar cualquier ofrecimiento que de comprometerse a nuevas responsabilidades.

Las definiciones no pasarán de mañana.