Alberto y Massa viajan a Brasil a ver a Lula Da Silva mientras Cristina pide acordar "un programa" y luego las candidaturas

Tras una semana marcada por la tensión cambiaria, la vice invirtió el orden de prioridades en la coalición: primero una propuesta económica, después las boletas. En Casa Rosada confían todavía en una mesa para las decisiones e insisten con la PASO. El Presidente se va a Brasilia con el ministro que apuesta todo a la negociación con el FMI. Los recibirá Daniel Scioli, otro postulante.

Luego de la experiencia frustrada que aún es el funcionamiento interno del Frente de Todos a la hora de seguir un rumbo específico que ordene la toma de decisiones, la socia que tiene en su haber el mayor caudal de votos, la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, dejó en claro esta semana que “sentada” sobre la unidad de la coalición observa que Argentina se enfrenta a un “mundo nuevo” y que la propuesta opositora con recetas “viejas”, como la dolarización, exige hacer foco en un plan económico concreto de gobierno antes que en las candidaturas.

En Casa Rosada insisten con la PASO y ratificaron a BAE Negocios su confianza en que los nombres para las boletas, las listas y si habrá o no internas, lo definirá la cúpula en una mesa. Mientras tanto, los otros dos socios, el presidente Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Sergio Massa, compartirán el próximo martes un viaje a Brasil donde se reunirán con el mandatario brasileño Luiz Icnácio Lula Da Silva y serán recibidos por el embajador, Daniel Scioli.

Si bien el 24 de junio a la medianoche deberán estar definidas las precandidaturas para las PASO, “necesitamos un programa para que nada vuelva a depender de una sola persona”, marcó Cristina el último jueves en La Plata casi en sintonía con el Presidente que rechaza elegir postulantes “a dedo”. No escatimó, igualmente, a la hora de criticarlo y exponer que, a su entender, “cuando querés gobernar y conformar a todos finalmente terminás enojando a todos”. Tampoco despilfarró, como solía hacerlo, cuestionamientos directos a Casa Rosada y hasta el ex ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió una caricia política de la vice. “Presidenta no, no, no”, le respondió al clamor de la militancia para que busque un tercer mandato. En tanto, hubo aval a la gestión de “Sergio”, el único dirigente mencionado. En otra muestra de balanceo, la vice decidió demorar una definición pública sobre si le dará o no su respaldo al ministro. Lo único que no está en duda pareció ser la unidad.

A escuchar su discurso estuvieron invitados representantes de todos los sectores aliados incluído el albertismo. Al menos una docena de integrantes del gobierno que responden a Massa, pero también una de primerísima línea que responde a Fernández, la “ministra de Desarrollo Social -como la mencionó-”, Victoria Tolosa Paz, quien estuvo acompañada por su esposo e íntimo amigo del jefe de Estado, Enrique “Pepe” Albistur. Ambos fueron tomados en varias oportunidades y no casualmente por las cámaras que estaban bajo operación de la agrupación La Cámpora que conduce el diputado nacional, Máximo Kirchner. 

“Sentada” sobre la unidad como alguna vez lo estuvo sobre las reservas del Banco Central para frenar una corrida cambiaria cuando era presidenta. Así lo recordó Cristina mientras repasaba los desafíos que afrontó el país esta semana cuando se dispararon los dólares financieros detonando las alarmas del gobierno. 

Las bajas de los dólares financieros se produjeron desde el miércoles a partir de la intervención del Central en el mercado cambiario con reservas, “algo que prohíbe el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) si hay una corrida”, indicó Cristina sin especificar si se trataba del programa original cuya negociación estuvo a cargo de Guzmán. De hecho, ese lineamiento consensuado entre la Argentina y el Fondo figura sólo en el memorándum de políticas económicas y financieras que corresponde a la última revisión de marzo de este año. Sobre el ex ministro remarcó que “sus problemas no eran conmigo” sino con las decisiones que se tomaban sobre las reservas y redirigió los cañones al titular del Banco Central, Miguel Pesce, ratificado esta semana por el Presidente en su puesto. La vice hacía referencia a la decisión que se tomó cuando hubo superávit fiscal en 2020 de habilitar dólares "baratos" a las empresas privadas para que paguen su deuda en el exterior. Una pulseada que el titular del Banco Central le ganó a Guzmán.


Alberto Fernández y Sergio Massa viajan a Brasil a ver a Lula Da Silva 

Más allá de la interna, la ex presidenta subrayó que “el mayor problema que tenemos es el endeudamiento” porque “el acuerdo con el FMI es inflacionario” y avaló que debe revisarse. Esa negociación pesa sobre los hombros de Massa, quien parece haber atado su suerte a los resultados que logre en Washington. Antes, el ministro acompañará el próximo martes al Presidente a Brasilia para cumplir con la invitación de Lula Da Silva, el más importante aliado estratégico de la región y que hace unos días estuvo en China reclamando desde allí al FMI que “no asfixie” a la Argentina”. En Shangái, el presidente de Brasil participó de la asunción de Dilma Rousseff como presidenta del banco de los BRICS. Varios en el gobierno argentino especulan con que alguna ayuda de fondos frescos pueda provenir de allí en los próximos meses.

En Estados Unidos, mientras tanto, ya se encuentran los equipos técnicos que viajaron el último jueves a los que se sumarán la próxima semana el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, y el jefe de asesores, Leonardo Madcur. Buscarán negociar el adelantamiento de desembolsos por 10 mil millones de dólares que traigan calma al mercado cambiario. Cristina adelantó que eso no será suficiente y propuso que la revisión deberá incluir un cambio en cómo se establecen los montos de los vencimientos de pago con el FMI: “atados a un porcentaje del superávit comercial que son los dólares que realmente son nuestros”.

Esas conversaciones requieren de respaldo político del Norte. En Casa Rosada, analizaron en diálogo con este medio que luego de la visita a la Casa Blanca de Fernández, Massa y otros miembros del gabinete nacional, algo les fue evidente: el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que acaba de informar que buscará la reelección, entiende que el ex presidente, Mauricio Macri, y su partido tienen una estrecha relación con su posible contrincante, el republicano y ex presidente de ese país, Donald Trump. En Washington admitieron ya que el crédito otorgado a la Argentina por 45 mil millones de dólares en 2018 fue un crédito "político". Biden se inclina a respaldar al gobierno peronista. ¿Una "paloma" en un nido de halcones?

Habrá que esperar para ver si Massa aprueba la consigna que requeriría negociar plazos de más de 10 años de pago, algo que no figura en los estatutos del FMI. A este problema del endeudamiento recurrente en la historia argentina, Cristina subrayó que existen otros nuevos como el de “trabajadores formales pobres”, una situación sobre la que fijó como  punto de partida al gobierno del ex presidente Mauricio Macri. Desestimó entonces que puedan solucionarse con “ideas viejas que ya fracasaron” aplicadas por los mismos dirigentes que las implementaron cuando estuvieron en el poder. Menos, y dedicó gran parte de su alocución a esto, con la eliminación de la moneda nacional, como sugiere el líder de La Libertad Avanza, Javier Milei. El espacio libertario se ubica hoy en el tercer puesto de las encuestas a nivel nacional y Cristina no ocultó su preocupación

La propuesta de la ultraderecha crece en la franja de la población menor de 30 años y su mensaje de “dolarizar” la economía penetra fácilmente a través de las redes sociales a punto tal que los encuestadores ya no descartan que Milei pueda entrar en un eventual balotaje. Pero lejos de achicarse, Cristina lo subió al ring. Se espera que el kirchnerismo avance contra el frente libertario con mayor claridad en los próximos días. A la ansiedad de la militancia por definiciones y candidaturas, la ex presidenta respondió con la necesidad de salir a discutir quién debe conducir "los procesos de producción para no dañar tanto el medio ambiente y para que haya mayor igualdad; si dejamos a los mercados, o si el Estado y la política vuelven a tomar la dirección".

El albertismo, por su parte, confía en que el mecanismo para definir cómo se presentará el Frente de Todos a la elección será una mesa a la que se sienten de nuevo Cristina, Alberto y Massa.

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