Con la batería de leyes aprobadas ayer por la Cámara de Diputados, el Gobierno se acerca más al sueño de pertenecer a la OCDE. En los hechos, el espíritu de muchas de las normas aprobadas con media sanción partió de la recomendación, por lo bajo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La presión del organismo no es menor: en julio de 2017 y por primera vez en 20 años, la OCDE presentó en Buenos Aires un informe sobre la situación de Argentina, donde dio varias sugerencias en materia legal, entre las cuales se encuentran la reforma laboral, la reforma fiscal y la jubilatoria. Normas que ya tienen los dos países que pertenecen a la organización, Chile y México, y que apuró Brasil, otro país que quiere ingresar. Un claro ejemplo de que pertenecer tiene sus privilegios, pero a un costo bastante alto.