La Casa Rosada mantuvo un inicial silencio cuando se desarrolló la ola de detenciones y pedidos de indagatorias que involucran a ex funcionarios del gobierno anterior y a empresarios en una trama de coimas millonarias entre el Estado y constructoras y energéticas.

 

El Presidente estaba en Olivos cuando la televisión replicaba el momento de la detención de Roberto Baratta, quien fue subsecretario de Coordinación y Gestión del ministerio de Planificación durante los 12 años del kirchnerismo.

 

Mauricio Macri desarrolló su actividad en la quinta presidencial, como lo hace habitualmente los miércoles, y recibió a los familiares de las dos policías asesinadas el fin de semana. Se trata d. los padres de Lourdes, Juana Poleri y Juan Carlos Espíndola; y los de Tamara, Sandra González y Serafín Ramírez. El jefe de gabinete, Marcos Peña, también estuvo pendiente de las noticias por las detenciones ordenadas por el juez Claudio Bonadío mientras ultimaba los detalles del informe que brindó ayer al mediodía en la Cámara de Diputados.

 

El primero en hablar públicamente fue el ministro de Justicia, Germán Garavano, desde Mendoza, donde participó de una jornada de innovación.

 

“No importa quien cae, en definitiva lo importante es que se haga justicia y que realmente esto ayude a dejar atrás una etapa de corrupción tan estructural como la que vivió nuestro país en los últimos años", expresó el ministro sobre el caso de las coimas.

 

Desde el Gobierno aclararon que “no hay ninguna especulación política con esto”. “La justicia ha tenidos siempre una deuda con la sociedad. Durante el Gobierno anterior muchas investigaciones no avanzaron como debería haberlo hecho. Ahora hay libertad e independencia política”, agregó Garavano.

 

El ánimo de celebración la replicó el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quien resaltó que "todos los argentinos queremos un Nunca Más de la corrupción, y esto es uno de los grandes cambios que trajo Mauricio Macri a la política".