El Gobierno bonaerense descartó que se haya pensado aislar a la Ciudad de Buenos Aires para interrumpir el tránsito interjurisdiccional, pero remarcó que habrá "mayor control en el transporte público y en los accesos" para evitar propagación de coronavirus, en medio la presión de los intendentes.

Por segundo día consecutivo, la Provincia eligió bajarle el tono a la disputa con la Ciudad, y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, aseguró que no hay que hablar de "cortocircuitos" ni atribuir las diferencias de criterio a una situación "política o partidaria", porque se "está funcionando bien" en el trabajo coordinado.

"Si autorizás muy poquitas cosas el conurbano y en la Ciudad más, eso genera problemas de circulación. Esa es la preocupación, por el tema del transporte, hay que coordinarlo lo mejor posible", sostuvo el mandatario provincial en declaraciones al canal A24.

Sobre el próximo vencimiento de la fase de la cuarentena y qué pasará tras el domingo, Kicillof señaló: "Es muy raro pensar en flexibilizar cuando está habiendo un aumento de casos".

En el medio, los intendentes mantuvieron, con matices, las críticas a las políticas porteñas, ante el temor de que los casos porteños crucen al conurbano.

El jefe comunal de Ensenada, Mario Secco, advirtió: "Lo que está sucediendo en la Ciudad de Buenos Aires es una locura. La verdad que no lo van a poder sostener, se van a contaminar y van a matar a un montón de gente".

En tanto, el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, consideró que no hay que confrontar con el jefe de Gobierno porteño, y aseguró que "no tiene que haber un dirigente que sea el blanco de las críticas", sino que "hay que trabajar mancomunadamente".

En la misma línea, su par de Hurlingham, Juan Zabaleta, consideró que la clase política está ante un momento de "responsabilidad" y rechazó "debates que no tienen sentido".