El Gobierno reconoció finalmente que la inflación no era “el problema más sencillo que iba atener que resolver” en la gestión, como dijo Mauricio Macri en el fragor de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia. Las empresas se apuraron en hacer rebotar sus precios al ritmo de la suba del dólar de la semana pasada y de los ajustes ya previstos en tarifas y servicios. En la Casa Rosada se extiende la preocupación por la escalada de precios al consumidor en híper y supermercados y el impacto que tendrá en la carrera por la nueva meta de inflación. Mientras tanto, el INDEC está en la previa de una nueva fórmula para calcular el IPC e incluirá las nuevas tendencias en consumos, pero aún no está explicitada. Todas las miradas están puestas en el secretario de Comercio, Miguel Braun, a quien le reclaman que se siente a negociar con los CEOs de los supermercados para que no sigan recalentando los precios. Es decir, dejar el “jogo bonito” y presionar por resultados.