El avance en las elecciones de los partidos de derecha contra los inmigrantes de la UE y los EE.UU. es visto por la mayoría de los analistas políticos como un regreso al populismo xenófobo. El rechazo a los inmigrantes, señalan los especialistas, es lo que está guiando el voto. De la misma manera, sostienen, ocurre en Latinoamérica, donde los electorados habrían optado por el neoliberalismo ante el hartazgo que les habría producido la corrupción del populismo de izquierda. Eso sería suponer que los ciudadanos votan conducidos más por ideas abstractas (corrupción, pérdida de la identidad nacional, etc.) que por la materialidad de sus ingresos. Sin embargo, una cuestión central suele olvidarse en este análisis: y es que en los países en donde el populismo de derecha avanza -Trump en los EE.UU. o Victor Orban en Hungria-, crece por su éxito económico tanto como por sus ideas antiigualitarias. El caso de los Estados Unidos es un ejemplo: casi se acerca al pleno empleo, en tanto Hungría fue el segundo país que mas creció en Europa en 2017.

Un éxito que, por ahora, ninguna de las naciones de Latinoamerica puede ostentar.