En el marco del ciclo “Qué pretendo para la Argentina”, organizado por el Rotary Club de Buenos Aires, el juez federal Claudio Bonadio cuestionó al presidente Mauricio Macri por considerar que durante el anuncio en el Centro Cultural Néstor Kirchner de las medidas de ajuste, al momento de referirse a la justicia este no le encontró “nada bueno”, tras lo cual lo instó “a dar una discusión sería sobre el tema”.

Además y de manera indirecta, cargó contra la Procuradora General, Alejandra Gils Carbó, por considerar “equivocado atornillarse a un sillón” cuando ese cargo “está muy cuestionado”, en tanto que respecto a la tan meneada lista con nombres vinculados al caso Odebrecht, dijo: “No solo que no apareció, sino que no aparecerá”.

Bonadio comenzó diciendo que “si algo le debe la política desde 1983 al conjunto de la sociedad argentina, es la estructuración e implementación de una política de seguridad y una reforma integral del sistema penal que se sostenga en el tiempo como política de Estado”.

El polémico juez, quien tramita causas emblemáticas como la que tiene imputada a la ex presidenta Cristina Fernández por el delito de traición a la patria por el presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la AMIA, admitió que el país cuenta con “un código penal que tiene más de 100 años” el cual “ha sufrido más de 900 reformas parciales y precisamente no todas ellas en una línea de coherencia dogmática y con la misma lógica jurídica”.

“Hace 48 horas el presidente hizo una reunión” donde criticó a la justicia “a la que no le encontró ninguna virtud” dijo el magistrado quien agregó que el mandatario “partió de la discusión de las vacaciones supuestamente de 45 días, de una licencia con goce de sueldo de 2 años que no sé donde está y del horario de atención que hay. La verdad que si ese es el punto de partida para una discusión sobre esto creo que empezamos mal o no empezamos por lo menos bien”, evaluó.

Fue entonces cuando señaló que “tenemos problemas serios y necesitamos gente seria para dar una discusión seria” para “buscar soluciones de consenso sostenidas en el tiempo como políticas de Estado”.

En otro tramo, dijo que “todos habrán leído en los diarios que se suponía que los fiscales federales de Brasil y el juez (Sérgio) Moro nos iban a dar la lista de los que habían cobrado coimas, y la lista no solo no apareció, sino que no solo no aparecerá porque los sistemas judiciales entre ambos países “no son compatibles” y ellos han “cerrado acuerdos con los arrepentidos” que el Estado no “puede romper”.

Ante una pregunta de la moderadora, Clara Mariño, el magistrado se negó a referirse a Gils Carbó, aunque sin embargo recordó que desde 1983 la “práctica institucional” estableció que “cuando cambia el ciclo político, los procuradores se retiraban por propia voluntad”, por lo que consideró “equivocado atornillarse al sillón” cuando ese cargo “está muy cuestionado”.

“Le pido que me exima de contestar esa pregunta”, dijo finalmente cuando fue consultado si Cristina le habría dicho en un escrito: “De usted no espero justicia” y le recordó que fue apartado de la causa AMIA precisamente por el presunto delito de encubrimiento.