El líder del grupo Emepa, Gabriel Romero, se convirtió en nuevo empresario arrepentido en el caso de los cuadernos del chofer Oscar Centeno, en tanto que Rodolfo Poblete, de la misma empresa, recuperó su libertad en las últimas horas.

Romero había declarado ya ante el fiscal Carlos Stornelli y este jueves firmó el acuerdo como imputado colaborador con el juez Claudio Bonadio luego de una ampliación de indagatoria, pudo saber NA.

Por su parte, Poblete quien fuera director de Relaciones Institucionales de la compañía, se había negado a declarar al inicio de la ronda de indagatorias y estaba detenido desde hacía 15 días.

Pero a partir del acuerdo celebrado por Romero (su jefe en Emepa) y de la declaración en la que -según trascendió- se refirió a aportes hechos al gobierno kirchnerista como pagos ilegales, finalmente pudo salir en libertad.

Puntualmente, Romero declaró que pagó sobornos para que le extendieran la concesión de peaje de la Hidrovía del Río Paraná al grupo Emepa, a partir de la firma de decretos presidenciales, pudo saber NA.

Uno de los decretos fue en 2010 y permitió la renegociación de las condiciones de explotación de la Hidrovía, explicó ante la Justicia.

Otro de los imputados que amplió su declaración indagatoria es Martín Larraburu, secretario del ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y quien solicitó su excarcelación: de acuerdo a los cuadernos del ex chofer Oscar Centeno, el 5 de septiembre de 2013 Larraburu habría recibido dinero de manos del empresario arrepentido Juan Carlos de Goycochea, ex directivo de la española Isoluxù y luego se lo habría entregado a su jefe.

Por su parte, De Goycoechea, otro de los arrepentidos que estuvo detenido, también amplió su indagatoria ante el juez Bonadio: él fue el primer arrepentido de la docena de empresarios que luego siguieron su camino y dijo haber hecho aportes para la campaña electoral de Cristina Kirchner.

Del lado político del escándalo, el exasesor de la jefatura de Gabinete, Martín Larraburu, amplió su indagatoria y dio detalles del dinero en negro que pasó por sus manos mientras era funcionario para la campaña electoral legislativa de 2013.

El joven, de 35 años, que fuera estrecho colaborador del exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, dijo que "recibía el dinero que recaudaba Planificación" para después asignarlo a gastos de campaña. Afirmó que desconocía "quiénes habían hecho los pagos", según reveló La Nación.

Dijo que le entregó los dólares a Juan Carlos "Chueco" Mazzón y, consultado sobre los destinatarios de los fondos, mencionó a José Ottavis y Andrés "Cuervo" Larroque entre los dirigentes que manejaron ese dinero de la obra pública para hacer proselitismo. En sintonía con los dichos de Abal Medina, Larraburu declaró dijo que solo "cumplía órdenes" y volvió a pedir su excarcelación.