Ante la escasez de tiempo y capital político, el gobierno de Brasil está reduciendo sus ambiciones para una propuesta de reforma de pensiones, según destacó Bloomberg de acuerdo con dos fuentes al tanto del plan del presidente Michel Temer.

El gobierno está listo para revisar por completo las concesiones de una propuesta anterior, con la cual se proyectaban ahorros de alrededor de 600.000 millones de reales (u$s186.000 millones) en 10 años. Sólo quedarían unos pocos elementos centrales, como la introducción de una edad mínima de 65 años para los hombres y 62 años para las mujeres, dijeron las dos personas que solicitaron no ser identificadas para no socavar la estrategia del gobierno.

Temer espera que la cámara de representantes vote mañana en contra de llevarlo a juicio por cargos penales por segunda vez en casi tres meses. Sin embargo, las fuentes indican que su defensa del escándalo de corrupción que ya lleva cinco meses, en medio de lamentables índices de aprobación, ha pasado la factura y por ello, estaría retrocediendo con la reforma jubilatoria.

Entre los otros elementos de la reforma que el gobierno desea mantener, se encuentra una fase de transición entre el régimen actual y el propuesto, así como la fusión de los planes de pensiones de los funcionarios públicos y el sector privado, según las personas familiarizadas con la estrategia del gobierno.