La presidenta del PRO y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, defendió la "doctrina Chocobar" y el uso de pistolas Taser en las fuerzas federales, al considerar que la derogación de los protocolos de armas de fuego que ella había dispuesto -los cuales habilitaban a realizar disparos letales en áreas públicas- puede llevar a los uniformados a la muerte.

Así se expresó luego de que ayer el policía Juan Pablo Roldán, de la fuerza federal, fuera acuchillado en Palermo por un hombre con problemas psiquiátricos, quien también falleció más tarde por heridas de los disparos que recibió del inspector.

"El protocolo Chocobar le permitió a las fuerzas de seguridad tener las reglas claras; la derogación de (ese) protocolo y el no uso de las pistolas Taser dejan a la policía en una situación de incertidumbre", consideró Bullrich al ser consultada en una entrevista con la radio La Once Diez obre el asesinato del policía Roldán, que sucedió ayer en Palermo.

Al asumir, la actual ministra de Seguridad, Sabina Frederic, derogó el protocolo de uso de armas de fuego dispuesto por la gestión de Bullrich, que habilitaba a la Policía disparar ante “situaciones de peligro inminente de ataque con armas letales", y dejó sin efecto la utilización de las pistolas Taser en áreas públicas por parte de la Policía Federal, que nunca se llegó a implementar. También suspendió el Servicio Cívico Voluntario y revocó la obligación de exhibir el DNI ante el pedido de uniformados.

Los protocolos de Bullrich durante el gobierno de Cambiemos fueron conocidos como la "doctrina Chocobar", en referencia al accionar del policía Luis Chocobar, quien en 2017 asesinó por la espalda a un delincuente mientras éste escapaba.

La exministra planteó que la decisión de disparar puede llevar al policía "a la cárcel por homicidio agravado o exceso en la legítima defensa, y a perder su carrera" o incluso morir. "Sabe que lo pueden meter preso porque es la doctrina vigente, y termina muerto. Es el peor de los mundos", afirmó, y evaluó que "el cambio de esta teoría es letal para las fuerzas de seguridad".

En referencia a la muerte del policía Roldán, Bullrich resaltó que "ayer tenía a mano" su arma reglamentaria "pero no la quiso utilizar, cuando la usó ya era tarde". Por esto, se quejó de que no se incorporara el uso de pistolas Taser en espacios abiertos y con afluencia de público, donde disparar un arma de fuego sería peligroso.

Ayer, cuando se dio a conocer la noticia, la presidenta del PRO expresó en su cuenta de Twitter que "la muerte se podría haber evitado si el policía sentía el respaldo para actuar". "Un cuchillo es mortal; no siempre se interpreta de esa forma", dijo.

En respuesta a esto, el secretario de Seguridad, Eduardo Villalba, remarcó que no se puede saber qué hubiera sucedido si el policía hubiera estado armado con una pistola Taser, y recordó que esas armas nunca estuvieron en poder de la Policía Federal.

"Discutir sobre las Taser hoy es una entelequia porque nunca las tuvo la Policía. No es que nosotros llegamos al gobierno y le sacamos las Taser de la mano a los efectivos de la Policía Federal, eso no es así", sostuvo.

Villalba explicó a radio La Red, que "unas 90 Taser llegaron hacia fin de año y la ministra (de Seguridad, Sabina Frederic) tomó la decisión de asignarlas a las fuerzas especiales para circunstancias particulares", pero aclaró que esas pistolas habían sido adquiridas por Cambiemos para los "10.000 agentes de policía en tareas operativas". "Con 90 Taser no se podría haber hecho mucho", señaló.

Rodrigo Roza, de 51 años, fue abordado por la Policía mientras vociferaba cerca de un bar con un cuchillo en su mochila. Si bien los agentes intentaron dialogar, Roza se abalanzó sobre el inspector Roldán, de 33 años, quien le disparó ante el ataque El policía murió al poco tiempo por las puñaladas -una de ellas llegó a su corazón-, y lo mismo sucedió con Roza, que había sido herido en su pierna e hígado.

La madre de Roza contó que, según cree, su hijo estaba en medio de un "brote psiquiátrico". También lamentó la muerte de Roldán, pero cuestionó el accionar de la Policía: "Nadie muere de un disparo en la pierna, él recibió varios disparos", sostuvo.

"Yo le buscaba otra psiquiatra, pero no la conseguí, cosas del destino... ", recordó, y aseguró que ayer por la mañana "se había levantado bien". "Se nota que tuvo un brote psiquiátrico", explicó la mujer en diálogo con Telenueve. Los problemas psiquiátricos de su hijo "comenzaron durante la cuarentena" y "no fue bien tratado" médicamente, afirmó.