El Gobierno amplió el diálogo con el movimiento obrero a partir del encuentro que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, mantuvo con referentes de la Corriente Federal (CFT). Esa reunión, celebrada en la sede de la Asociación Bancaria (AB) que lidera el radical Sergio Palazzo, fue más que un guiño protocolar.

En la misma semana donde la cúpula de la CGT desarrolló un desayuno por zoom en el denominado Foro de Convergencia con industriales, la Sociedad Rural, comerciantes y otros foros empresarios, un funcionario nacional relevante llegó a la AB para departir, además de Palazzo y Eduardo Berrozpe por la AB, con Héctor Amichetti (Gráficos) y Pablo Biró (APLA).

Cafiero les transmitió el mensaje de la predisposición del jefe de Estado Alberto Fernández para recibirlos en Olivos o en modo virtual. No es una nueva relación, la CFT -en aquellos tiempos con notoria sintonía y cohesión con Hugo y Pablo Moyano- fue una de las raíces desde donde se forjó el actual oficialismo.

Amichetti le detalló a BAE Negocios que además de la satisfacción por la visita del jefe de ministros, la reunión fue la ocasión de revalidar "en plena emergencia por el coronavirus" los 27 puntos que la CFT enarboló en 2018 bajo la gestión macrista. A criterio del gráfico tales postulados "no solo tienen plena vigencia sino que marcan el modelo de país al que aspiran hoy la enorme mayoría de los trabajadores y empresarios nacionales".

Fue así que recordó entre los trazos básicos de aquel documento, la emergencia social y ocupacional garantizando un ingreso salarial básico universal a todos los trabajadores/trabajadoras con o sin empleo, la constitución de un Registro Nacional Único de Trabajadores donde consten las capacidades como los antecedentes laborales de cada trabajador. Y diversos trazos sobre respaldo al trabajo nacional, la reivindicación de la mujer en labor como los derechos humanos, entre otros.

Al aggiornar los preceptos Amichetti destacó la integración con los movimientos sociales y elogió la iniciativa que se prepara para el "día después del Covid 19" desde el programa de reindustrialización que también compete a entidades empresarias de pymes, sindicatos y la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular).

Biró, por su parte, destacó que en la conversación con Cafiero hubo ocasión de analizar el escenario presente y lo que emergerá post pandemia respecto a la aeronavegación comercial, como también la situación de los trabajadores aeronáuticos, el caso Latam y otros tópicos de cruda actualidad.

El jefe de APLA recordó que la CFT tiene base en el MTA, cuyo origen se produjo bajo las alternativas más crudas de la década del 90 y los modelos neoliberales. "Detallamos, lo que es extenso, la situación de nuestro sector bajo emergencia sanitaria", dijo Biró. La esperanza para lo que vendrá superado el coronavirus estará también en el esquema de empresas que impulsarán el empleo con respaldo a las pequeñas y medianas empresas como tónica dominante.

Detalles de color político y gremial, no sólo que Cafiero haya mantenido esa extensa reunión con la CFT en la semana donde hubo un mayor protagonismo de gestión y presencia de funcionarios nacionales sobre todo en medios periodísticos, sino la amplia gama de relación con el movimiento obrero que desarrolló el Presidente desde diciembre. De la CGT a las dos CTA todas han tenido su ocasión de encuentro. Otra es que justamente el jefe de Gabinete es sobre quien guardan recelos en Azopardo antes y después del Covid. La marcha dramática de empleo y economía también impulsan la necesidad de hacer efectivo el protocolo político del "es con todos" del Ejecutivo, aún cuando el mismo sobrevuele un escenario con más de una grieta, como en el escenario sindical.