Los resultados de las elecciones provinciales de Cambiemos tuvieron un rendimiento negativo, pero dentro de lo esperado. Hasta ahora lo único que importaba era que no ganara el kirchnerismo. La esperanza de triunfos de los oficialismos locales resuena en los despachos cercanos al Presidente en el primer piso de la Casa Rosada. La derrota del fin de semana en Entre Ríos, si bien era esperable, fue más contundente para el actual gobernador peronista, Gustavo Bordet, aliado con sectores del kirchnerismo y del massismo.

En ese contexto, el sector político de Cambiemos intenta bajar un discurso más positivo después de los malos resultados en Neuquén, Río Negro, San Juan, Chubut y La Pampa. En una oficina de Balcarce 50 se entusiasman sacando cuentas respecto de las elecciones de 2015. Pase a los fracasos de los primeros comicios del año, la performance de la alianza entre el Pro, la UCR y la Coalición Cívica mejoró levemente en la cantidad de votos. "Mejoramos en la cantidad de votos", festejan en forma cautelosa con la esperanza de repetir el escenario de hace cuatro años.

Pese a la crisis económica y la caída estrepitosa de la imagen del Presidente en los últimos meses, el Gobierno tiene una mirada positiva en cuento a lo que será la elección presidencial una vez que se conozcan los anuncios para reactivas el consumo. Algunos pronósticos vienen errando como fue el caso de Entre Ríos donde auguraban una elección pareja pero el candidato Atilio Benedetti perdió por más de 20 puntos.

Los próximas primarias en Santa Fe y las generales de Córdoba no prometen un escenario mejor para Cambiemos. La situación en Santa Fe se espera similar para las primarias del domingo 28. Hay cuatro candidatos. Según los sondeos de la Rosada, el primer lugar estaría ocupado por el peronista Omar Perotti, que competirá con María Eugenia Bielsa. Le seguiría el socialista Antonio Bonfatti, que buscará mantener un triunfo del oficialismo en la provincia. El tercer lugar quedaría para el delfín de Cambiemos, el radical José Corral. Santa Fe es uno de los distritos que más preocupa al Ejecutivo. Sobre todo por la posibilidad de que quede en manos del kircherismo.

La elección de Buenos Aires aún está lejos. El cierre de listas recién llegará el 22 de junio para competir en las PASO del 11 de agosto. La orden que bajó es que los distritos donde gobierna el oficialismo no compitan en internas. Habrá alguna excepción como el caso de Mar del Plata, donde el intendente macrista, Carlos Arroyo, está alejando de la Rosada. El macrismo gobierna en 69 distritos. Hasta hace unos meses aspiraba llegar a 100 en los próximos comicios. La expectativa apunta ahora a no perder territorios ganados hace cuatro años.