El municipio de Castelli se convirtió en el primer distrito bonaerense en aplicar un impuesto a los productores rurales, con el objetivo de costear la construcción de un pabellón que duplicará la capacidad hospitalaria del distrito por la emergencia sanitaria por el coronavirus. La medida había sido dispuesta por el jefe comunal, Francisco Echarren, a fines de marzo cuando resolvió por decreto crear un fondo de emergencia para la comunidad en caso de necesidad local. El cobro del impuesto había quedado en suspenso debido a una medida cautelar solicitada por el diputado provincial de Juntos por el Cambio, Luciano Bugallo, pero fue desestimado por la Justicia.