El Presupuesto 2018 sancionado por el Congreso quedó viejo en sólo diez horas, las que mediaron entre la aprobación en el Senado y el anuncio del equipo económico del nuevo “calibrado” de las metas que colocan a la inflación estimada 5 puntos por encima de lo proyectado inicialmente. El presidente del Banco Cental, Federico Sturzenegger, que había hecho un altar de la dureza monetaria para combatir la inflación, vio en pocos minutos el doble fracaso de cómo cambiaban la dirección y sepultaban su meta. La infl ación núcleo que incluyó el macrismo para hacer diverger las cifras y bajarlas un escalón para desestacionalizar la suba de precios fue poco rentable políticamente. Al fi lo del año, el Gobierno “sinceró” el fracaso relativo y apuntó a una estrategia que había dosificado: utilizar la política fiscal para estimular la demanda y dinamizar la economía. Un vuelco keynesiano que había negado. Porque si los principios del Gobierno no funcionan, tiene otros. Como decía Marx, Groucho Marx.