Desde zona de pandemia efectiva y sobre datos de mayo los números oficiales sobre empleo verifican que se acelera la merma de trabajo registrado, en razón de las estadísticas que se basan en declaraciones juradas que presentan los empleadores (SIPA).

Desde esos datos duros el primer trimestre ofreció variación -2,5%; abril alcanzó un -4,2% y en mayo -6,3%. Para el monitoreo que desarrolla el Observatorio de Derecho Social de la CTAA, al comando de Luis Campos, también se reveló que el salario real volvió a caer en mayo y acumula tres meses seguidos en rojo según el índice de Remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE). El magro aumento nominal del 0,2% también quedó  por debajo de la inflación del 1,5%.

Con paritarias, salvo excepciones mínimas sin arranque, el retroceso es más que tendencia. Ante la consulta de BAE Negocios desde la CTAA precisaron que sobre empleo registrado en abril (SIPA), los índices son “durísimos por donde se los mire. Las medidas de amortiguación que implementó el Gobierno todavía no se pueden precisar en números pero la caída es apreciable”, reseñaron.

A la luz de las estimaciones bajo Covid 19 que definió la Organización Internacional del Trabajo ( OIT) sobre pérdida de puestos de trabajo en guarismo que supera las 800.000 personas afectadas por cesantías, solo en abril hubo 183.819 trabajadores menos que en marzo. “Si bien una parte se explica por cuestiones estacionales, pero aún despejando esos factores la magnitud de la caída fue de casi el triple del peor mes anterior”, dijo Campos en relación a marzo pasado.

Para aportar revisionismo breve al análisis, la caída de empleo registrado sin frenos se viene expresando con dureza desde abril de 2018. El desplome de marzo y abril 2020 toma esa dinámica, la verifica y certifica que se potencia. En términos absolutos, para encontrar un valor más bajo hay que remontarse a finales de 2010.

Sin margen de error la mayor corrosión del trabajo se apreció en construcción (-11,1% en el mes) y hoteles y restaurantes (-7,7% en abril), frente a una caída en promedio del 2,2% mensual

En comparación con abril de 2019, año de desplome anterior a la pandemia, las caídas son impactantes. De hecho con cálculos precisos se aprecia que la construcción retrocedió un 28%, mientras que el rubro de gastronomía, hoteles y restaurantes, un 11%. A resguardo del cataclismo sólo resisten servicios sociales y salud.

En cuanto a las suspensiones, fenómeno que en intento de atenuar la crisis y fue eje de un acuerdo de la CGT y la UIA que homologó la Casa Rosada, su estadística no reviste frenos tampoco. En mayo alcanzaron al 8,8% de los trabajadores registrados del sector privado, casi idéntico registro al de abril. Campos estimó que todavía es apresurado mensurar si las medidas que adoptó el Gobierno tuvieron el efecto esperado o el que realzan organismos oficiales “atenuaron un retroceso mayor al que podría haber ocurrido pero para tener certezas hay que aguardar” consideró el coordinador de la CTAA. La percepción, no obstante, es que los impactos que se registraron distan mucho de ser los últimos que dejará el Covid 19 sobre el trabajo registrado del país, sin minimizar el cálculo de que por cada puesto en blanco hay al menos 3 que, sin registro o aportes, padecen las mismas variables de labor y salarios.