Horacio Rodríguez Larreta enfrentará en menos de seis semanas un desafío mayúsculo. En medio de la debacle electoral de la fuerza política que integra y de la que es una de las caras más visibles, intentará convertirse en la excepción a la regla y reelegir en la Ciudad de Buenos Aires sin exponerse a la incertidumbre de un balotaje. El mayor peligro que lo acecha no es la candidatura de Matías Lammens por el Frente de Todos, sino la discusión que parece haberse instalado desde hace varios meses en el electorado y que hizo eclosión en las PASO: ¿la ciudadanía quiere continuidad o quiere cambio? Si ese eje de decisión del voto, que en 2015 resultó en un Cambiemos hegemónico, se repite esta vez y penetra en las fronteras de la Ciudad de Buenos Aires, podría ser fatal para el último macrista aún de pie.

"Si vos querés, Larreta también", canta Sudor Marika en las manifestaciones breves que se repiten cada viernes en las esquinas de la Ciudad. Y algo de eso, aseguran en el Frente de Todos, insinúan las encuestas. "Estamos creciendo con Larreta estancado. Todo lo que vemos nos pone en la segunda vuelta", se esperanzan. Es una parada dificilísima. Contando los votos positivos (como se cuentan en octubre), el jefe de Gobierno ya superó el 50%. Solamente con repetir ese resultado conseguiría ser electo en primera vuelta. En Juntos por el Cambio, sin tanta euforia, aseguran que los dos candidatos vienen creciendo parejos en los sondeos y que por eso Larreta resultaría electo en octubre.

El jefe de Gobierno, de todas formas, no deja nada librado al azar. Reforzó con intensidad la campaña en las comunas de la zona sur, adonde perdió frente a Lammens, y en las del centro de la Ciudad, en las que ganó por poco. Puso a su vice, el peronista Diego Santilli, a cargo toda la campaña en la franja que va desde La Boca hasta Liniers, pasando por Soldati y Lugano. Santilli no está solo en la tarea. En un movimiento de "toma todo", que caracteriza a la forma de construcción política del jefe de Gobierno, Larreta sumó a la estructura proselitista a seis sindicatos porteños agrupados bajo el paraguas del gastronómico Luis Barrionuevo, para que lo ayuden en el sur de la Ciudad. Así, diseñaron un sistema que combina recorridos casa por casa, acercamientos con la asistencia social del Estado y presencia territorial desde las unidades básicas y los centros de jubilados que maneja el barrionuevismo. Arrancaron sin medias tintas, con reparto de mercadería y electrodomésticos. Paradójicamente, a nivel nacional, Barrionuevo es uno de los principales soportes de la candidatura presidencial de Roberto Lavagna.

No es la única disonancia entre campaña nacional y campaña local. Horas después de haber recibido la llamativa visita del jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña, a una reunión de Gabinete, Larreta también sumó el respaldo de José Luis Espert. El economista atravesó, antes de las PASO, numerosas idas y vueltas judiciales para conseguir luz verde para sus listas, incluyendo el operativo del gobierno nacional para intentar restarle andamiaje legal a su candidatura vía la fuga de Alberto Asseff. En medio de esa telenovela, Espert logró que le aprobaran la candidatura porteña de Roberto Valerstein pero ya sin tiempo de pegarlo a su boleta presidencial. Tras ese desaguisado, Espert tuvo en la Ciudad casi 70.000 votos, mientras que su candidatos a jefe de Gobierno tuvo apenas 994 y no superó el piso de las PASO. Llamativamente, la boleta de Valerstein (que los electores debían agarrar aparte de la de Espert) faltó en la mayoría de los cuartos oscuros porteños.

Enfocado en conseguir que esos 70.000 votantes ahora sí corten boleta y lo hagan en favor suyo, Larreta reforzó la campaña en el norte porteño, zona que quedó a cargo de Facundo Carrillo. El secretario de Atención y Gestión Ciudadana desembarcó fuerte en la zona en la que mejor le va históricamente al macrismo y llevó a la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich, a acompañarlo en sus recorridas. En el corredor norte, el PRO espera que aumente la participación electoral.

Para Lammens, sin embargo, la elección no se definirá ni el norte ni en el sur, sino en el corredor centro-oeste, adonde las PASO mostraron una relativa paridad, con una ventaja de unos 6 puntos para Larreta. El candidato del Frente de Todos enfocará sus recorridas de campaña en esos distritos, que incluyen a Flores, Parque Chacabuco, Agronomía, y Villa Crespo. Barrios que, además de ser considerados como ganables por la oposición, también son los que mejor combinan con el perfil político del candidato. En esa línea, hoy se mostrará con Alberto Fernández en Ciudad Universitaria para presentar una de sus propuestas de campaña: convocar a científicos e investigadores para que propongan soluciones a los problemas porteños.

Para la zona norte, en cambio, la campaña del Frente de Todos estará focalizada en lo que consideran "circuitos electorales volátiles". No quieren malgastar recursos en zonas de tradición macrista. Y en el sur, adonde Lammens ganó las PASO, habrá, anticipan, una "pelea de estructuras". Mientras Larreta delegó en Santilli y Barrionuevo, el Frente de Todos apuesta a la presencia territorial de las organizaciones que históricamente trabajan allí, como los sindicatos, los movimientos sociales e incluso La Cámpora. Larreta y Lammens, dos candidatos desperonizados que apuestan en la zona sur a una campaña lo más peronista posible.

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