Mientras algunas pompas de pudor se elevan en la provincia de Buenos Aires ante la certeza de que Roberto Baradel (Suteba) juegue incidencia para la designación del futuro ministro de Trabajo de Axel Kicillof, en el orden nacional también hay organizaciones sindicales que practican ese juego. Nada nuevo bajo el sol gremial, pero el condimento clásico del peronismo para las etapas previas a la designación de funcionarios, en arranque de gestión o reemplazos sobre la marcha, gravita. En datos no frágiles, se considera que Claudio Moroni, como anticipó este diario, llegará con su mejor traje y corbata a firmar el registro de asunción en la Casa Rosada. Más allá de que no faltan dirigentes que todavía apuestan a su candidato y tratan de gravitar. Las mismas fuentes que daban como número puesto a Moroni como el futuro titular de la cartera laboral, hasta se permitieron alguna ironía sutil luego de charlar con el citado abogado, amigo íntimo de Alberto Fernández, "¿dicen que no conoce el mundo sindical? ¿Y creen que eso le puede jugar en contra? En realidad juega a favor".