El primer impacto de la presentación de listas del Frente de Todos fue simbólico. Aun con las tensiones clásicas de un álbum con muchas más figuritas que lugares para pegarlas, el oficialismo consiguió su ya tradicional “foto de unidad”, en una fábrica de la zona norte del conurbano, con sonrisas a la vista, sin necesidad de borroneos de último momento en las nóminas y con un reparto equitativo que no dejó resentimientos.

La presentación sirvió para hacer debutar el nuevo eslogan de la coalición: “La vida que queremos”. Con la presencia de los confirmados Victoria Tolosa Paz, Daniel Gollán, Leandro Santoro y Gisela Marziotta, que encabezarán las listas de diputados nacionales en Provincia y Ciudad, el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, anfitrión del acto, rompió con la organización perfecta con un lapsus incómodo entre tanta armonía al presentar a la “vicepresidente" Cristina Fernandez. El jefe comunal justificó el desliz (corregido de inmediato por la "vicepresidenta") recordando que está en plena recuperación, tras haber sufrido Covid-19. Sólo fue un detalle gracioso, en un acto sin fisuras, en el que sólo faltó Máximo Kirchner, ausente con aviso, dedicado en ese momento a concluir la compleja tarea burocrática de dar las últimas pinceladas a las listas para su presentación en la justicia.

Allí estaban el presidente Alberto Fernández, la vice Cristina Fernández de Kirchner, el titular de Diputados, Sergio Massa, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en una primera línea que también tenía como protagonista al empresario Pablo Walter, dueño de la firma Queruclor, cuya historia fue repetidamente comentada por los máximos referentes del Frente de Todos y, desde el silencio, asumió un protagonismo inesperado en el acto.

La lista de oradores tuvo el orden lógico. Massa arrancó los discursos políticos apuntando contra “los que no tienen arraigo”, en alusión al súbito cambio de distrito del ex vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, para encabezar la lista de diputados de Juntos por el Cambio.

Lo siguió Kicillof, con un mensaje más corto de lo habitual. “El verdadero candidato es la unidad”, resaltó el gobernador, que adelantó que “más que una recuperación”, el país necesita un “renacimiento”.

A tono con sus palabras, se presentó el primer spot de campaña, con el eje “Estamos saliendo”, para dar pie a los platos fuertes.

Convocatoria

Aun con fuertes críticas a la administración de Cambiemos, Cristina volvió a recurrir a una convocatoria a un gran debate nacional, un tópico que introdujo días atrás. Tras recorrer su carrera política sostuvo que “ninguna campaña es como esta”, en alusión a las dificultades por las que atraviesa el mundo a raíz de la pandemia.

“Son momentos difíciles”, asumió la líder del Frente de Todos. Asumió que el acto tenía “menos euforia” que en otras oportunidades y aseguró que el país se encuentra ante “la última oportunidad” y se requiere del “esfuerzo de todos” para enfrentar la etapa pospandemia.

Cristina buscó centrar el debate nacional en la cuestión de la deuda y llamó a “discutir sin beneficio de inventario” con todas las fuerzas políticas “sin estigmatizaciones” sobre “cómo vamos a pagar”. “Estas son las cosas que tenemos que discutir”, aseguró,  del “modo más serio y responsable que podamos”.

En paralelo a la convocatoria, no dudó en señalar que el modelo de país de Cambiemos “fracasó” y fustigó al espacio opositor por su predilección por el “marketing” y el “coaching”. “Con saltito y risitas no vamos a ninguna parte”, aseguró, para luego señalar que los peronistas "somos más rudos y rudas".

Compromiso

“Una de las cosas más difíciles es hablar después de Cristina”, bromeó Alberto al iniciar su mensaje, en el que ratificó los compromisos asumidos para llegar al poder y realizó un repaso de las políticas desplegadas a pesar de la irrupción de la pandemia. Así, destacó la renegociación de la deuda con acreedores privados por US$ 70.000 millones, la implementación del Ingreso Familiar de Emergencia, el ATP, la recuperación del sistema de Salud, la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre otras.

Al destacar la implementación del impuesto a las grandes fortunas, volvió a aludir al empresario anfitrión, que abonó el tributo, y destacó la inauguración de obras que encabezó días atrás en Chaco, con dinero surgido de esa recaudación. Los primeros aplausos de la noche retumbaron en el escenario montado en la fábrica de Garín.

Minutos después volvió a levantar a los presentes de sus sillas cuando destacó: “Somos militantes de toda la vida, no tenemos un coaching que nos dicta qué decir”.  Recién ahí el acto tomó cierto aire de campaña.

En esa tónica, presentó a sus candidatos. Destacó la tarea de Tolosa Paz en la Mesa del Hambre y la implementación de la Tarjeta Alimentar y calificó a Gollán como “un hombre íntegro” al que reconoció que no conocía hasta hace poco tiempo. Más cariñoso estuvo con Santoro, a quien le regaló un “mi amigo de siempre”. “Cree que es radical”, lo provocó entre risas, para luego aclarar que “lo es”. Por último, destacó a Marziotta señalando su calidad de escritora, y aseguró que en la Ciudad se vislumbraba una nueva generación.

“Ayúdennos, la puerta de salida a la pandemia está ahí nomás”, concluyó el jefe de Estado.

Listas

Si bien las nóminas no se presentaron oficialmente, durante la tarde se fueron confirmando poco a poco los nombres de los candidatos. Al confirmado Hugo Yasky (CTA), se sumó otro sindicalista, el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, de fluida relación con el jefe de Estado. 

En cuanto a la participación de miembros del Gabinete, despejada la movida para incluir en la lista al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se confirmó que sí dejará el cargo para ir a Diputados el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo. El dirigente social Daniel Menéndez también pasó por la Rosada para firmar la planilla de candidatos.

En Ciudad, Carlos Heller, la legisladora porteña Lorena Pokoik y el economista Matías Tombolini también formarán parte de la nómina.