Queremos dejar de tener este Estado”, lanza Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad del Ministerio de las Mujeres Géneros y Diversidad sobre la mirada de una sociedad que divide en dos: hombres y mujeres, y responde a un aparato institucional que históricamente “expulsó” a la comunidad LGBTIQ+, pero que hoy, asegura, comienza a abrazarla con políticas “transfeministas”.

Hace menos de una semana que las personas travestis y trans pueden anotarse en el Registro Nacional del cupo laboral travesti trans para aspirar a un puesto en el Estado. Una política que establece un mínimo del 1% de ocupación de cargos y contratos en el Sector Público Nacional por decreto presidencial (el 721/2020) pero construida desde hace años en los reclamos de los movimientos sociales.

De hecho, una de las palabras con las que Rueda definió en diálogo con BAE Negocios los efectos de esta medida es la “reparación”. “Es una respuesta mediante el acceso al empleo a una población históricamente vulnerada y violentada desde las instituciones”, precisó y luego reflexionó sobre rol del sector público en todas las etapas de la vida de una persona trans: desde las infancias hasta "les sobrevivientes".

—¿Cómo se complementa el registro con el cupo laboral en el sector público nacional?
—El registro es la última herramienta técnica que necesitábamos para poner en marcha la implementación del cupo laboral travesti trans. En el medio hubo contrataciones pero trabajamos para que este instrumento pueda generar un tipo de vinculación con los perfiles que quieren desarrollar las personas trans laboralmente y las áreas que hay dentro del sector público nacional.

—¿Cuántas personas travestis trans hay hoy trabajando en el Estado?
—El porcentaje es bajísimo. La unidad de coordinación interministerial que preside el MMGyD se encargó de realizar un diagnóstico inicial de quienes hoy se emplean en el sector público nacional y la proporción actual es de un 61% en puestos administrativos, un 21% en cargos técnicos y 18% en jerárquicos.

—¿De qué manera contribuye el cupo laboral y el registro a la ampliación de derechos de la comunidad LGBTIQ+?
—Buscamos que las medidas tengan un abordaje integral. No queremos pensar los efectos de la discriminación y las violencias de forma parcializada en un ámbito específico de nuestras vidas sino de forma completa porque así también se desarrollaron las vulneraciones de las personas trans en nuestro país. Fuimos expulsadas de los ámbitos educativos, de los laborales, de los de la salud. Cuando hablamos de violencia estructural nos referimos a eso, a todas las instituciones que intervienen y generan una profunda desigualdad hacia nuestra comunidad. Por esto, abarcar el acceso al empleo desde el principio de la no discriminación y trato digno nos permite avanzar en esa clave.

—¿Cuál es el papel del Estado ante las violencias?
—Lo que afectó a la comunidad travesti trans son justamente las normativas represivas históricas como los delitos policiales, los códigos contravencionales, la expulsión en lo educativo, los obstáculos en la salud, las políticas carcelarias. Todo lo que es la estructura del Estado binario que considera como ciudadanos sólo a hombres y mujeres y excluye a la diversidad en sentidos históricos que crean esa profunda desigualdad. Hablamos de cambios culturales cuando se rompen esos sentidos naturalizados y empiezan a surgir nuevos modos de comprender a la ciudadanía. Una ciudadanía travesti que busca y recupera su historia para poder reivindicar derechos. La ley de Educación Sexual Integral, la ley de Identidad de Género, la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el Cupo Laboral Trans son una constelación de reconocimientos. 


—¿Cómo transformar ese rol?
El Estado tiene que tener una responsabilidad rectora sobre los cambios culturales, y tiene que asumir la reparación, la deuda histórica y la demanda por parte de las organizaciones sociales. Desde el MMGyD nos interesa desarrollar líneas de abordaje que tengan que ver con considerar la integralidad de los derechos, una metodología de pensar el Estado desde una línea de transformación hasta desde los sentidos propios. Susy Shock, escritora y militante trans, dice en un poema: “No queremos ser más esta humanidad” y quiere decir también que queremos dejar de tener este Estado y constituir uno que promueva la diversidad.

—Hace poco más de un mes se aprobó la legalización del aborto, una ley impulsada por los movimientos feministas que en los últimos años ganaron protagonismo político, ¿qué papel juegan las organizaciones LGBTIQ+ en estas políticas?
—Este es un momento que tiene que ver con la historia del movimiento trans y travesti en Argentina, que fue uno de los primeros impulsores de la perspectiva que estamos hablando, como nos enseñaron las históricas como Lohana Berkins o Diana Sacayan, que generaron iniciativas necesarias para tener un tipo de pensamiento que hace a la ampliación de derechos. Esto tiene un anclaje, sobre todo, dentro de los movimientos de mujeres de los que nos sentimos muy aliades. Somos parte de la diversidad sexual, un movimiento que tiene un valor muy grande en nuestras democracias que es justamente marcar las desigualdades y el rumbo de lo que nuestros pueblos quieren como sentido de Justicia. El cambio social empieza con una agenda política y para esto las organizaciones tienen mucha claridad.

Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad

—¿Cuáles son las próximas medidas destinadas a la diversidad sexual?
—Vamos hacia dos líneas fundamentales: en primer lugar, queremos abordar las infancias y adolescencias trans y no binaries articulando con el Ministerio de Educación y de Salud para pensar en el acceso integral a ambos ámbitos. Nos parece fundamental evitar el acoso escolar y bullying, dentro de los ámbitos familiares y escolares hacia niñes y adolescentes LGBTIQ+. Otro eje fundamental son los adultes mayores. Les sobrevivientes. La expectativa de vida de una persona trans es hoy de 40 años promedio. Hay muchas muertes tempranas por la violencia institucional y otres envejecides y con una profunda lesión por a lo largo del tiempo por esas vulneraciones.

Cómo inscribirse en el Registro Nacional travesti trans para trabajar en el Sector Público Nacional

Las personas interesadas podrán inscribirse en el registro sin importar si realizaron o no la rectificación registral de la identidad aupercibida y el cambio de nombre de pila e imagen en su DNI, según afirmaron fuentes del MMGyD.

La inscripción en el nuevo registro no es requisito previo en ningún caso para el ingreso a puestos laborales, pero su inscripción tampoco garantiza obtener un puesto disponible en el sector público nacional.

  • Ingresar al sitio web  del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad
  • Completar el formulario con los datos personales, de ocupación, experiencia y educación

  • Cargar un CV o currículum

Dónde consultar y pedir más información sobre el cupo laboral travesti trans

 

Comunicarse a: registrocupotran@mingeneros.gob.ar

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