El discurso de ayer del presidente Mauricio Macri no abundó en detalles respecto al paquete de reformas económicas que enviará al Congreso, pero perfiló los ejes sobre los que el Ejecutivo buscará introducir cambios en los próximos meses. Una reforma fiscal consensuada con gobernadores para bajar la presión tributaria en los tres niveles de Gobierno, cambios en el sistema previsional y “modernización” estatal para reducir el empleo público y el nivel de gasto, y modificaciones en materia laboral, sindical y judicial, fueron los principales pilares del anuncio del mandatario en el Centro Cultural Kirchner tras el arrollador triunfo de Cambiemos en las elecciones legislativas.

El jefe de Estado dividió en tres sus propuestas: la primera relacionada a la inflación y el aspecto fiscal, la segunda al empleo y la tercera a la institucionalidad.

Respecto al primer punto, Macri hizo hincapié en la “responsabilidad” en materia de déficit. “No podemos seguir gastando más de lo que nos ingresa, tenemos que comprometernos al equilibrio fiscal en todos los niveles de Gobierno, acordar un camino entre Nación y las provincias para acercarnos lo más posible al superávit de las cuentas públicas”, dijo en referencia al acuerdo por la coparticipación que ya se está negociando con los gobernadores. En ese sentido, el presidente habló de una “nueva relación fiscal” entre la Rosada y los mandatarios provinciales.

“Recibimos un Estado con un déficit alto, insostenible en el tiempo, que estamos bajando gradualmente de a un punto por año”, justificó Macri, al hablar del origen de la inflación, aunque en este punto advirtió que “seremos implacables” contra los que se cartelicen y perjudiquen a los consumidores.

El otro aspecto del tema fiscal se relaciona a la reforma tributaria que hoy presentará el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. “Tenemos que desandar juntos la escalada de impuestos que Nación, Provincia y Municipio hicieron los últimos años”, sostuvo el presidente.

En ese sentido, el proyecto sólo retocará tributos a nivel nacional pero incluirá una propuesta para reducir ingresos brutos en las provincias sin que los distritos pierdan recaudación. Una alternativa que se barajaba era bajarlos al nivel que tenían en 1993.

Hasta ahora, lo que trascendió que incluirá la reforma fiscal es un incremento de impuestos para bebidas alcohólicas, gaseosas y tabaco, que plataformas como Netflix comenzarán a pagar IVA, y un tributo a la renta financiera del 15% para bonos en dólares y 5% para instrumentos en moneda local como plazos fijos, títulos públicos y Lebac, a partir del millón y medio de pesos. Las acciones quedarían exentas. A empresas que reinviertan utilidades se les bajaría la carga del 35% actual al 25% y se eliminarían cargas patronales para sueldos menores a los 10 mil pesos. También se podría descontar el impuesto al cheque de Ganancias.

Por el lado del gasto, Macri puso énfasis en el empleo público y el sistema previsional, siempre en el marco de la reducción del déficit anunciada. El presidente criticó al Congreso nacional y las legislaturas provinciales por el exceso de contratados, como así también a las universidades. El recorte de trabajadores estatales quedará en manos del ministro de Modernización, Andrés Ibarra. En cuanto a las jubilaciones, el mandatario cuestionó los regímenes de privilegio que permiten el retiro anticipado, aunque aclaró que “el sistema seguirá siendo universal, público, solidario y de reparto, pero también necesitamos que sea integral, sustentable y justo”. Sin embargo, el jefe de gabinete Marcos Peña confirmó que buscarán que los haberes se ajusten por inflación y no por el índice de salarios y la recaudación como sucede actualmente.

En el capítulo laboral del discurso, Macri le pidió a las provincias que adhieran a la ley de ART para seguir reduciendo la litigiosidad, y cuestionó la existencia de 3.000 gremios cuando los que firman paritarias son seiscientos.