El Gobierno busca por estas horas asegurarse de cumplir un riguroso proceso de fiscalización en las presidenciales del domingo en el convencimiento de que, tal como denunció oportunamente ante la Justicia, "gran cantidad de personas del kirchnerismo", acostumbraría a circular por los establecimientos en los que se vota para "intimidar a los fiscales de las otras fuerzas políticas".

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich fue vocero de ese estado de sospecha: "Hemos hecho una denuncia en la Cámara Nacional Electoral frente a irregularidades que hubo en las PASO, con presidentes de mesa que tenían afiliación partidaria, y movimientos (irregulares) con el reemplazo de presidentes de mesa. Hubo 10 mil personas que ocuparon ese cargo, y no les correspondía votar en las mesas que presidían"; es más, agregó que "todo hace pensar que fueron fiscales partidarios los que asumían como reemplazo del presidente de mesa" en los casos denunciados.

"Esto generó 65 denuncias penales por irregularidades y un cambio en la normativa de reemplazo de presidente de mesa", abundó el funcionario durante una rueda de prensa posterior a la reunión de Gabinete que encabezó el presidente Mauricio Macri.

Para Dietrich, a cargo de coordinar la fiscalización para Juntos por el Cambio, estos cambios "le dan mucha más transparencia al reemplazo" de las autoridades de mesa, y destacó la "masa de voluntarios" que se acercaron los últimos días para fiscalizar. "Estamos viendo una marea gigante de personas, voluntarios que se han ido acercando con muchas ganas de involucrarse en este proceso electoral", confió.

Por su parte el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, vocero de la reunión de Gabinete junto a Dietrich, volvió sobre el asunto, al manifestar que ya habían alertado a la Justicia por "la gran cantidad de gente que el kirchnerismo hace circular por las escuelas, intimidando a los fiscales de los otros partidos en algunos lugares"; "eso también es fraude, son prácticas corruptas", concluyó.