El Gobierno “de los CEOs” incluyó en la reforma impositiva un artículo que apunta a destruir el principio de la economía solidaria o cooperativismo al proponer que paguen un impuesto de 25% sobre lo que supone son ganancias. Va a ser difícil aplicarlo, si se considera que una cooperativa no busca un fin de lucro, por lo tanto no obtiene una ganancia si no sólo la retribución por el servicio que brinda más lo necesario para el financiamiento de su expansión si fuera el caso. Como en la década del ’90, no hay comprensión sobre el rol social que cumplen aún cuando la propia ONU lo reconoció al dedicar el 2012 al “Año Internacional de las Cooperativas”. En aquella oportunidad, el Plan Bonex se llevó puesto a El Hogar Obrero, la cooperativa fundada por Juan B. Justo, y liquidó sus activos, que pasaron al patrimonio de empresas privadas. Ahora se vuelve a la carga con una propuesta que está alineada con la reforma laboral, que propone definir el trabajo como una relación entre iguales. Una forma de defender al capital, en este caso frente al trabajador.