“Si uno no va a financiar el déficit con inflación, lo tiene que financiar con deuda”, explicó ayer el presidente Mauricio Macri para justificar la política de endeudamiento como parte del programa gradual de reformas para equilibrar las cuentas públicas. Más allá del poco éxito que tiene para mostrar la política antiinflacionaria, el debate no es sobre endeudamiento si o no sino sobre qué tipo de endeudamiento es el que conviene en cada etapa. Y en ésta, lo más racional parece ser financiar el déficit con deuda en pesos en el mercado interno, pensando que cada emisión en dólares presiona sobre el tipo de cambio a la baja, cuando la economía necesita una mejor paridad, y obliga al BCRA a absorber pesos con Lebac generando más presión sobre el tipo de cambio. Emitir en pesos tiene sus costos en la medida en que el BCRA no logró encauzar la inflación dentro de su meta. Pero habiendo tantos instrumentos que indexan la economía, también el Tesoro podría buscar pesos atados a la inflación. Seguramente será una mejor alternativa al endeudamiento en dólares.