El informe del jefe de Gabinete, Marcos Peña, sobre las actividades el submarino ARA San Juan desató una polémica interna en el Gobierno. Fuentes oficiales aseguran que la nave "no estaba haciendo espionaje" ni "estaba cerca de las zona de las Islas Malvinas".

Estas afirmaciones son muy distintas a las que ofreció Peña a los diputados cuando estuvo la semana pasada en el recinto para brindar su primer informe del año. El jefe de gabinete explicó en la pregunta 456 que el objetivo prioritario del submarino era "la localización, identificación, registro fotográfico/fílmico de buques frigoríficos, logísticos, petroleros, buques de investigación de otras banderas, etc., que se encontraran realizando alijo con un buque pesquero". Pero que también tenía como objetivo secundario operar en la zona de Malvinas con el "propósito de verificar el cumplimiento de los convenios suscriptos por ambos países" en relación de "informar los movimientos de unidad en zonas particulares". La respuesta de Peña no pasó desapercibida esta vez, ya que no es la primera vez que responde sobre las actividades del ARA San Juan hasta el día de su desaparición, el pasado 15 de noviembre.

En el informe que se presentó en la Cámara baja se adjuntó información sobre coordenadas relacionadas con la ubicación del submarino cerca de las Islas Malvinas. Desde un sector del Gobierno desconocen esta información. "No estuvo cerca de la zona de exclusión", aseguraron fuentes gubernamentales a BAE Negocios. La zona de exclusión fue el nombre otorgado por el Reino Unido en 1982 sobre un radio de 200 millas náuticas alrededor de las islas, y cualquiera que entre en esa zona puede ser atacado sin advertencia. Las mismas fuentes aclararon que tampoco "dan los tiempos" declarados en el informe que presentó Peña. La embarcación partió desde el puerto de Ushuaia el 13 de noviembre con destino hacia Mar del Plata. El 15 de noviembre a las 7.30 fue la última comunicación con la tripulación cuando se encontraba a la altura del Golfo San Jorge.

Tanto la Armada como el ministerio de Defensa desmintieron siempre que se haya tratado de una misión de espionaje. El ministro Oscar Aguad había desmentido en varias oportunidades que no había orden de "espiar a nadie" sino que la nave estaba en una operación "de rastrillaje, observación y avistaje". Eso fue lo que le explicó a los familiares de los 44 tripulantes desaparecidos luego de que se anunciara el pago de una recompensa millonaria para quien encuentre el submarino desaparecido hace cuatro meses.

Desde un sector del Gobierno incluso le adjudican al jefe de Gabinete una estrategia para tratar de desviar la atención del público a otros temas, como la desaparición del submarino, en lugar de hablar de los "problemas serios".