En medio de la fuerte represión en las afueras del Congreso, ayer Cambiemos logró reunir el quórum con 130 diputados pasadas las dos de la tarde. El aporte, a diferencia de la frustrada sesión de la semana pasada, vino de parte del Interbloque Argentina Federal, en donde cohabitan varios diputados que se deben a los pedidos de los gobernadores peronistas que sellaron el acuerdo fiscal con el Poder Ejecutivo. También, el interbloque de Martín Lousteau se sentó para habilitar el debate. Tras cinco horas de debate sobre cuestiones de privilegio para levantar la sesión -todas rechazadas por el oficialismo- al cierre de esta edición la iniciativa era tratada en el recinto.

Tras el anuncio del bono del compensatorio para los jubilados, el peronismo no kirchnerista, cumplió con el acuerdo que logró sellar a último momento con el Poder Ejecutivo. Fueron los diputados que responden a los gobernadores Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manzur (Tucumán), Domingo Peppo (Chaco), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes) y Hugo Passalacqua (Misiones) quienes ocuparon sus bancas en un clima de alta tensión. Además, se sumaron tres de los seis diputados santiageños, que responden al gobernador Gerardo Zamora.

Sin embargo, alertados por la violencia que iba en aumento en las calles, la sesión se inició con varios pedidos de levantar el debate que el presidente del cuerpo, Emilio Monzó, sometió a votación.

La primera solicitud la hizo el diputado Horacio Pirttagalla, (FpV- Buenos Aires), que alertó por la represión que se estaba viviendo afuera. El presidente de la Cámara, Emilio Monzó, sometió a votación el pedido que resultó positiva por 125 votos a favor y 111 en contra. Enseguida, el presidente del cuerpo, que en todo momento intentó mantener la calma, levantó la sesión y convocó a una reunión junto con los jefes de los distintos bloques.

Al regresar al recinto tras varios minutos, el radical Mario Negri, tomó la palabra para pedir que continuara el debate a pesar de la violencia. El cordobés, sostuvo que lamentaba que "varios efectivos de seguridad hayan sido heridos".

Ante la no respuesta de Monzó, Rossi metió presión y le pidió que contara sobre las instrucciones que había recibido de parte del Ejecutivo. Escueto, respondió: "Hay agresiones en la calle, pero estiman serán controlarlas en pocos minutos".

Nuevamente, desde el kichnerismo pidieron interrumpir la sesión. Esta vez lo hizo el diputado por el Frente para la Victoria, Marcos Cleri. Solicitó conformar una "una comisión de diputados vaya a ver lo que pasa en la calle", pero el pedido no prosperó y la votación, con 109 votos positivos y 131 negativos, la sesión continuó en un clima de altísima tensión.

Después, llegaron las duras críticas de la diputada del Frente Renovador, Graciela Camaño. "Lo que está ocurriendo desde hace algunos días está vinculado al pésimo manejo que ha hecho Cambiemos de este tema", increpó.

En medio de los duros discursos opositores, Elisa Carrió tomó la palabra para denunciar un intento de golpe de Estado. "En términos jurídicos a eso se le llama Estado de hecho, que no es ni más ni menos (que) apartado del derecho. Eso se llama golpe de Estado", subió la apuesta la chaqueña.

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando la diputada María Emilia Soria (Frente para la Victoria-Rio Negro) cuestionó a los gobernadores que firmaron el acuerdo con el Gobierno, que incluyó la reforma previsional.

Me da vergüenza que hoy hayan arrastrado a gobernadores justicialistas a sentarlos ahí a sacarse una foto", dijo la diputada en referencia a los mandatarios provinciales que concurrieron al Congreso a respaldar el proyecto de reforma previsional. En ese sentido, agregó: "Me da vergüenza que esos gobernadores se digan peronistas; no son peronistas son prostitutas de Macri".

"Vinieron acá y dieron los votos de sus jubilados a cambio de que Macri no incendie cada una de esas provincias. Eso es coerción, es afectar el federalismo, afectar las autonomías de las provincias", remarcó.