La reforma laboral de Brasil tuvo su primera traducción en números. En noviembre se perdieron más de 12.000 puestos de trabajo. El correlato político fue la renuncia del ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira. El mismo día, el Ministerio de Trabajo argentino anunciaba una recuperación del empleo registrado que, por primera vez, mostró un dato positivo en el sector de manufacturas que había quedado desacoplado. Aun con cinco meses consecutivos de crecimiento, la industria seguía destruyendo empleo. El Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP) que dirige Paula Español calculó que desde noviembre de 2015 hasta septiembre de este año se perdieron 66.000 puestos industriales. El Gobierno de Mauricio Macri planea insistir en febrero con la reforma laboral. El ejemplo de Brasil podría servir como advertencia.